No es un blanqueo tradicional
Según explicó Domínguez en declaraciones radiales, el régimen debe entenderse como un esquema simplificado dentro del Impuesto a las Ganancias, pero no como una ley de blanqueo que otorgue inmunidad plena frente a eventuales inspecciones futuras.
«Esto no es un blanqueo. Un blanqueo es lo que tuvimos en 2024, donde hay una ley que establece que si uno cumple determinadas condiciones, queda protegido. Esta ley no es un blanqueo», subrayó el especialista.
La diferencia no es menor: en un blanqueo tradicional, el contribuyente que cumple con los requisitos obtiene un «perdón» explícito sobre los bienes exteriorizados. En este caso, en cambio, la normativa crea una presunción de exactitud para quienes adhieran al régimen, pero esa protección puede caer si el organismo recaudador detecta inconsistencias.
El riesgo de los depósitos bancarios
Uno de los puntos más sensibles, según el tributarista, es la bancarización de dólares ahorrados fuera del sistema. Domínguez fue categórico al recomendar prudencia.
«No recomendaría que deposite en su cuenta», advirtió. En su lugar, sugirió que los fondos se utilicen directamente en la operación de compra —por ejemplo, para adquirir un auto o un inmueble— y se transfieran a la cuenta del vendedor.
El motivo es técnico: un depósito bancario no justificado podría ser interpretado como una venta omitida o un ingreso no declarado, lo que activaría alertas fiscales y eventuales requerimientos.
El especialista también recordó que los controles de la Unidad de Información Financiera (UIF) y las normas de prevención de lavado de dinero continúan plenamente vigentes.
Si bien el decreto reglamentario señala que la adhesión al régimen puede considerarse un antecedente favorable, los bancos están obligados a analizar el perfil económico de cada cliente y el origen de los fondos.
El factor político y la seguridad jurídica
Finalmente, el tributarista advirtió que el contexto político también es una variable a considerar. Al no tratarse de un perdón fiscal blindado por ley específica de exteriorización, un eventual cambio de gobierno podría derivar en revisiones más estrictas.
«Dentro de dos años tenemos elecciones. Puede la UIF decir ‘vamos a revisar si los bancos cumplieron con sus obligaciones’», planteó.
Por eso, concluyó que antes de exteriorizar ahorros o adherir al régimen es clave realizar un análisis individual de cada caso, evaluar riesgos y contar con asesoramiento profesional. La llamada «Inocencia Fiscal», según el especialista, no equivale a un borrón y cuenta nueva, sino a un esquema que exige cautela y planificación.
**Resumen:**
En resumen, el régimen de Inocencia Fiscal no debe ser interpretado como un blanqueo tradicional, ya que no ofrece el mismo nivel de protección legal. Es importante tener en cuenta los riesgos asociados a los depósitos bancarios y la vigilancia continua de organismos como la UIF. Ante cualquier decisión de exteriorizar ahorros o adherir al régimen, es fundamental realizar un análisis detallado y contar con asesoramiento profesional para evitar posibles complicaciones futuras.
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