El legado artístico recuperado del franquismo
A Francisco Franco le gustaba pintar. Según su nieto, era un gran dibujante que dedicaba las tardes a plasmar su arte en lienzos. Sin embargo, la dictadura que impuso en España durante casi cuarenta años le llevó a cometer numerosas atrocidades, entre ellas la apropiación de obras de arte que no le pertenecían.
A cincuenta años de su muerte, el gobierno de Pedro Sánchez comenzó a restituir las obras de arte que fueron apropiadas durante el franquismo a los herederos de sus legítimos dueños. Durante la Guerra Civil Española, el patrimonio cultural fue resguardado por la República para protegerlo de los bombardeos y otras amenazas, almacenándolo o exiliándolo en Ginebra.
La política patrimonial franquista incluyó la requisa de bienes pertenecientes a republicanos que fueron desviados y entregados a diferentes destinatarios. La investigación realizada por el catedrático Arturo Colorado Castellary reveló que miles de obras de arte fueron incautadas durante la guerra y la posguerra, muchas de las cuales nunca fueron devueltas a sus legítimos propietarios.
El Museo del Prado admitió que albergaba unas setenta obras procedentes de incautaciones, iniciando un proceso de investigación y restitución. La ley de memoria democrática se comprometió a reparar el daño causado por las expropiaciones, promoviendo la devolución de bienes expoliados por motivos políticos e ideológicos.
El gobierno ha puesto en marcha un inventario de los bienes incautados durante la dictadura, documentando más de 5000 piezas de arte que nunca fueron devueltas a sus dueños. Diversos museos estatales han identificado obras procedentes de incautaciones, y se han restituido algunas a sus legítimos herederos, como en el caso de la familia de Pedro Rico, primer alcalde republicano de Madrid.
El profesor Colorado Castellary ha investigado exhaustivamente el expolio artístico llevado a cabo por el franquismo, revelando que cerca de 20 mil obras fueron desviadas o desaparecieron. Los principales beneficiarios de estas apropiaciones fueron los museos y la Iglesia, aunque aún existe opacidad en la devolución de las obras confiscadas.
A pesar de la lentitud en el proceso de restitución, se han devuelto algunas obras a sus legítimos herederos, aunque aún quedan miles pendientes de localización y devolución. La investigación sobre las obras confiscadas continúa, revelando la magnitud del expolio artístico perpetrado durante la dictadura franquista.
En resumen, la recuperación del patrimonio artístico confiscado durante el franquismo es un acto de justicia y reparación histórica que busca restituir las obras a sus legítimos dueños y preservar la memoria cultural de España.
