Un nuevo enfoque en el tratamiento de la obesidad
Por primera vez desde que los nuevos fármacos GLP-1 para bajar de peso son aplicados contra la obesidad, quedó registrado que un grupo de pacientes logró reducir la cantidad de inyecciones y no volver a subir de peso. Así fue reportado en un artículo de la revista Obesity, cuyos datos también fueron presentados en un congreso en Estados Unidos.
El desafío del efecto rebote
La novedad incorpora un matiz inédito en este tipo de tratamientos, ya que hasta ahora las investigaciones sólo daban cuenta de lo que ocurría cuando los pacientes dejaban estos fármacos, cuyo resultado no es otro que el «efecto rebote»: volver a ganar otra vez los kilos que han perdido. Precisamente, esta semana se conoció un nuevo trabajo que indica que durante el primer año se recupera el 60 por ciento del peso.
La importancia de los hábitos saludables
El singular derrotero de las drogas para adelgazar ha generado algunos malentendidos. Nacieron como medicamentos contra la diabetes que “mágicamente”, además, hacían adelgazar. Pero se sabe que en el mundo real la magia no existe. Y los médicos insisten en que la estrategia farmacológica, además de estar médicamente supervisada para evitar efectos adversos, debe ir acompañada de un cambio de hábitos.
El impacto de la frecuencia en las inyecciones
En ese centro de salud nació el estudio con un grupo de pacientes como “conejillos de indias”, trabajo que ahora fue publicado en Obesity. Al principio fue por motu proprio que algunos ellos, que ya habían llegado al peso deseado y se encontraban en una meseta, decidieron empezar a espaciar las inyecciones. En vez de hacerlo una vez por semana, para ver qué pasaba, decidieron hacerlo cada dos o incluso más.
Resultados prometedores
Después de 36 semanas de seguimiento, casi la totalidad de los pacientes que espaciaron sus inyecciones mantuvieron el peso y también otros beneficios para la salud como la reducción de la presión arterial y un mejor control del azúcar en sangre.
Conclusiones y desafíos futuros
Hay que aclarar que se trató de un estudio pequeño, con 34 pacientes en un solo centro de salud. De ellos, sólo cuatro aumentaron de peso después de hacer el cambio de plan, y decidieron volver a las inyecciones semanales. Por eso, los expertos advierten que hay que tomar estos resultados con precaución.
Una nueva perspectiva en el tratamiento de la obesidad
En Argentina, hay médicos que en casos muy puntuales han probado bajar la dosis de semaglutida una vez alcanzado el objetivo inicial. Biermann publicó su investigación en la revista Obesity junto con otros colaboradores, destacando la importancia de reenfocar la conversación en torno al tratamiento de la obesidad.
En resumen, este estudio pionero abre nuevas puertas en el tratamiento de la obesidad al demostrar que la reducción de la frecuencia de las inyecciones de fármacos GLP-1 puede ser efectiva para mantener la pérdida de peso a largo plazo, sin comprometer la salud de los pacientes.







