Para La Rosada y El Patria, el «asunto» Basualdo es «un tema terminado» – Noticias económicas, financieras y empresariales

El Frente de Todos no vale la máxima peronista de «somos como gatos, cuando creen que peleamos nos estamos reproduciendo». Sus contradicciones, típicas e inevitables de cualquier coalición, son herméticas y luego secretos abiertos, masificados al público, que desembocan en verdaderas intrigas palaciegas. En el partido gobernante hay quienes lo grafican como tensiones inherentes a una familia reunida para minimizar la controversia.

Como un policía frente a la cinta de «no pasar», gritando «aquí no hay nada que ver», ayer, poco después de 72 horas de la renuncia que no fue, tanto en la Casa Rosada como en el Instituto Patria, las principales terminales del todismo, cerraron el tema. ¿Qué tema? El fallido deseo del ministro de Economía Martín Guzmán de destituir al subsecretario de Energía Federico Basualdo. ¿Y qué significa «terminado»? Que continúe el funcionario sancionado por Cristina Fernández de Kirchner … y, obviamente, que también el ratificado por Alberto Fernández. Por ahora.

Quedarán por delante días de chicle, con un Guzmán necesario en la renegociación con el FMI, imprescindible para un jefe de Estado que pronto repetirá la gira europea de su ministro; y un Basualdo, con más posibilidades objetivas de marcharse, pero cuya resistencia sirvió al kirchnerismo para sumar un punto: Su visión de la economía sigue siendo la primera hasta 2015 y este es un año electoral. No es tanto la defensa a un subsecretario sino, más bien, un mensaje para el ministro y el presidente.

Después de al menos una visita a El Calafate (se rumorea dos), una invitación que pocos han recibido, Cristina y Guzmán fueron confrontados por el FMI: El vicepresidente todavía insiste en una solución política, un pacto con eventuales candidatos presidenciales para enfrentar al Fondo, más que una solución financiera.

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Ante el silencio cristiano, bastó que un Axel Kicillof, que evitó opinar sobre el rumbo económico, recordara ayer a Basualdo, sin que lo preguntaran en El Descubrir Radio, como «un excelente funcionario» de su época como ministro del CFK. Hace un mes, el gobernador de Buenos Aires había anunciado su propio aumento del 7% en la tarifa eléctrica. En la administración nacional querían acercar esta subida a la inflación. En la Patria, además de ser «impagable» en una legislatura anterior, la descalificaron por «macrista», el peor insulto que les puede ocurrir.

El futuro de Basualdo dejó de conocerse en la Secretaría de Energía de Daro Martínez, de quien depende el papel; ni en el Ministerio de Economía, al que pertenece por organigrama. Sus próximos pasos dependen del binomio que gane las elecciones.

Luego de negar la renuncia (que existía) y acusar «operaciones políticas» (que también existieron), en el ambiente de la vicepresidenta pidieron silencio. Una herramienta que la expresidenta utiliza como pocas, conociendo el impacto de sus dosificadas declaraciones tanto dentro como fuera del Gobierno. No pocos principios de infarto habrán despertado ayer entre aquellos funcionarios que han activado las notificaciones de sus redes sociales, que les avisan cuando ella tuitea.

Lejos de referirse al elefante de la habitación, el asunto Basualdo, el expresidente elogió al estadounidense Joe Biden por impulsar su propio «Impuesto a las grandes fortunas», un proyecto doméstico de Máximo Kirchner que La Rosada supo retrasar.

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Fuente: www.cronista.com
Esta nota fué publicada originalmente el día: 2021-05-03 23:21:27