Esto permitiría a los jugadores más pequeños ganar escala y a los más grandes diversificar su oferta de servicios», apunta Federico.
En definitiva, la competencia en el mercado financiero argentino se intensifica con la apertura de nuevos actores como las billeteras virtuales a servicios que hasta ahora eran exclusivos de los bancos. Esta situación promete un reacomodamiento del sector y la posibilidad de una mayor diversidad de opciones para los usuarios.
Por lo tanto, habrá que estar atentos a cómo evoluciona esta batalla silenciosa entre los bancos tradicionales y las fintech, ya que la competencia seguramente traerá beneficios para los consumidores en términos de mejores servicios y productos financieros.
En conclusión, la apertura de la ANSES a las billeteras virtuales para el cobro de asignaciones y prestaciones sociales es solo el comienzo de un nuevo capítulo en la competencia financiera en Argentina.
Los bancos y las fintech se enfrentan en una batalla por captar nuevos clientes y ofrecer servicios financieros innovadores, lo que promete un reacomodamiento del sector y potenciales cambios en la forma en que se realizan los pagos en el país. Sin duda, la competencia es positiva para los usuarios, que podrán disfrutar de una mayor variedad de opciones y una mejora en la calidad de los servicios financieros ofrecidos.
En definitiva, la competencia es un motor de cambio y de mejora en cualquier industria, y el sector financiero argentino no es la excepción. La apertura de la ANSES a las billeteras virtuales es un paso en la dirección correcta hacia un mercado más competitivo y diverso, que seguramente traerá beneficios para todos los involucrados.
Cuentas sueldo, también en la mira de billeteras
A ello se suma otro segmento que encendió la disputa entre las billeteras y los bancos en diciembre pasado, que tiene que ver con la intención del oficialismo de sumar en el proyecto de reforma laboral, la posibilidad de que las billeteras virtuales puedan canalizar los pagos de los salarios a los trabajadores. Hecho que puede impactar la ecuación financiera de las entidades, ya que representan unas 10 millones de personas.
Para tener una idea del negocio, las empresas y organismos que depositan los pesos para pagarles a sus empleados a través de cuentas sueldo, no generan por esa acción directa una ganancia a los bancos.
Es decir, no hay un arancel por este servicio que reciban las entidades, comisiones u otros cargos por atender a los trabajadores de las compañías u organismos, sino que la rentabilidad se genera de manera indirecta, por el enorme movimiento de pesos que lleva la masa salarial. Léase, las cuentas sueldo otorgan financiamiento estable y barato para los bancos con el gran caudal de dinero que les ingresa, sin costo.
A la vez, permiten captar como clientes fijos a los asalariados de las empresas que cobran en esas entidades, algo que permite poder ofrecerles préstamos, tarjetas de crédito y otros productos que brindan una buena rentabilidad.
En conclusión, la atracción de dinero y potenciales clientes que generan las cuentas sueldo son los verdaderos motivos de por qué bancos como billeteras digitales buscan quedarse con una mayor porción de este segmento.
La regulación y supervisión en juego
«Para los bancos, los depósitos son pasivos privilegiados y están cubiertos por un sistema financiado por los propios bancos y, además, si un banco falla, los sueldos están protegidos de todas maneras. Las fintech no operan bajo ese marco. Eso es un dato, no una opinión», puntualiza Francisco Gismondi, gerente general de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA).
Por eso, indica que «el sistema es abierto: quien cumple los requisitos del BCRA puede obtener una licencia bancaria. Muchos jugadores Fintech, locales e internacionales, ya son bancos o están en proceso de serlo. Incluso, elevaron la vara en experiencia de usuario. Eso es positivo y nadie quiere retroceder. Aportaron mayor competencia, usabilidad y mejores experiencias, pero lo hacen bajo requisitos prudenciales y supervisión incomparablemente más laxos».
Por eso, Gismondi cita los casos de Wenance o Sur Finanzas, que «muestran que los riesgos emergen fuera del perímetro bancario y que los problemas no los detectaron los supervisores, sino la prensa y la justicia. Ningún banco en problemas sorprendió al regulador; sí ocurrió con entidades menos reguladas».
Equidad en las reglas del juego
Este es el punto central de la discusión entre bancos y billeteras digitales, debido a que desde las entidades financieras piden las mismas reglas de juego para todos.
«Si dos actores hacen lo mismo, deberían tener la misma regulación. El arbitraje regulatorio nunca cierra bien: el menos regulado gana terreno en el corto plazo y los usuarios cargan los costos en el largo», puntualiza Gismondi.
En resumen, la competencia entre bancos tradicionales y billeteras digitales por el manejo de cuentas sueldo ha puesto en evidencia la importancia de la regulación y supervisión en el sector financiero. Mientras los bancos tradicionales cuentan con respaldos y garantías establecidas, las fintech operan en un entorno regulatorio más laxo. La equidad en las reglas del juego es fundamental para asegurar la estabilidad y protección de los usuarios en este contexto de transformación digital en los servicios financieros.
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