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Policía condenado por asesinato en General Belgrano

El brutal plan de un femicida

Schouten se desempeñaba como oficial de la Estación de Policía Comunal (EPC) de Pila cuando el 27 de julio de 2024 asesinó a su ex suegra en General Belgrano, una ciudad bonaerense que es atravesada por las rutas provinciales 29 y 41, a 30 minutos de distancia de Ranchos y a 113 kilómetros de La Plata.

Cerca de las 4.05 de la madrugada, Schouten ingresó a la casa de la calle 50 bis -entre 109 y 111-, del barrio 102 Viviendas. Entró por los fondos, subió las escaleras sigilosamente hasta el dormitorio de la planta alta, donde dormía Costilch y la atacó ferozmente con un palo tipo bate.

Según la autopsia, la víctima sufrió fracturas múltiples en la cabeza y destrucción de masa encefálica.

Tras el femicidio, volvió a subirse a su Ford Focus blanco y a las 4.16 irrumpió en el departamento 4 de la esquina de 155 y 150, donde estaba Eleana con su hijo, tras forzar una reja trasera.

Con el mismo palo empezó a pegarle, pero la mujer pudo salir corriendo hasta la calle, activó el botón antipánico en su celular y un vecino la salvó. «¡Dos meses más y te mato. Dos meses más y te mato!», gritaba el agresor.

Schouten quedó detenido en el lugar. Se había embarrado las zapatillas cuando entró a lo de su ex suegra y dejó las huellas sobre la cama de la víctima.

El mural que recuerda Costilch en General Belgrano.

Tras la detención del policía, los investigadores determinaron que este, efectivamente, tenía un plan criminal. «Se vieneee», posteó Schouten en su estado de WhatsApp y su historia de Instagram horas antes del crimen de Costilch, quien era madre de tres hijos (Fabrizio, Enzo y Eleana) y abuela. Además, era voluntaria en equinoterapia, profesora de gimnasia y bailaba flamenco.

Por su parte, Eleana había denunciado a su ex pareja en 15 oportunidades y Schouten tenía una restricción de acercamiento impuesta el jueves 25 de julio tras amenazarla de muerte el 9 de junio. En Ranchos, días antes, también había intentado agredirla cuando la agarró de los pelos. Unos vecinos rescataron a la mujer.

A su vez, el policía le había hecho una denuncia a la mujer el miércoles 24 en la Justicia de Paz de General Belgrano por «impedimento de contacto», al sostener que ella no le dejaba ver al hijo que tenían en común.

El viernes 26, a las 20, Eleana hizo una nueva presentación en la Comisaría de la Mujer. «Él violó la perimetral, ella fue a denunciar y no hicieron nada», advirtió el abogado Torrada.

Según sostuvo, esa misma noche Schouten estuvo jugando al pádel con el que hasta entonces era el jefe de la Policía Comunal de General Belgrano, comisario Martín Echeverría. Tras el femicidio, lo mandaron a otro destino.

Los antecedentes del policía

Schouten ya había sido condenado en 2016 por moler a golpes a su novia, de 26 años, a quien fue a buscar a una tradicional fiesta de fin de año (en 2014) en un club de la ciudad, la sacó a la fuerza y le dio una paliza brutal.

Por este hecho de violencia de género, que fue calificado como «lesiones leves y amenazas», el Juzgado Correccional de Dolores le aplicó una pena de un año de prisión en suspenso.

En resumen, el caso del femicidio de Marcela Costilch a manos de Nataniel Schouten revela la crueldad y premeditación con la que actuó el policía, poniendo en peligro la vida de su ex pareja y demostrando un patrón de violencia previo. La justicia ha sido contundente en su fallo, pero queda en evidencia la falta de protección efectiva para las víctimas de violencia de género en situaciones como estas.

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