La amenaza de las bombas de racimo en Israel
Son las más temidas por la gente que vive aquí. Aunque nunca las hayan visto, las bombas de racimo que Irán está rociando a diario sobre Israel son la principal amenaza.
Porque esos misiles que Teherán hace llover en Tel Aviv y en distintas zonas urbanizadas del país se abren en el cielo israelí como fuegos artificiales y desparraman bombas que, no siempre, son neutralizadas por el sistema de defensa de Israel.
El peligro latente de las bombas de racimo
“Cuando una bomba de racimo es lanzada a una zona civil, es muy difícil frenarla a través de los medios de intervención de misiles”, explica a Clarín Roni Kaplan, portavoz de las fuerzas de defensa de Israel ante la prensa.
“La cúpula de hierro la frena y la diluye en el aire con calor pero alguna de las bombas que contiene se desprende y cae”, agrega Kaplan.
Es lo que sucedió el lunes en Yehud, una ciudad a 15 minutos del centro de Tel Aviv, donde un desprendimiento de uno de estos misiles cayó en una obra y mató a dos trabajadores.
El riesgo a largo plazo
Según la organización Human Rights Watch, estos desprendimientos de las bombas de racimo sin detonar pueden permanecer activos durante años y convertirse en un riesgo para la gente aún mucho tiempo después de que finalice la guerra.
Debido al peligro que implican, su uso fue restringido por el tratado internacional conocido como Convención sobre Municiones en Racimo, que prohíbe el empleo, producción y almacenamiento de este tipo de proyectiles.
La situación política y militar en la región
Sin embargo, ni Irán ni Israel figuran entre los más de 100 países que firmaron la convención, impulsada por las Naciones Unidas en 2008, que condena su utilización por estar en contra del derecho internacional humanitario.
“Irán está lanzando a lugares que son cien por ciento civiles mientras que Israel, junto con Estados Unidos, seguimos lanzando objetivos militares dentro de Irán”, dice Kaplan.
Conclusiones finales
Según el militar, las defensas israelíes lograron neutralizar “el 65 por ciento de las plataformas de lanzamiento iraníes”.
“Están lanzando mucho menos de lo que podrían y logramos destruir el 80 por ciento de los sistemas de lanza-misiles iraníes”, sostiene.
En resumen, las bombas de racimo representan una seria amenaza para la población civil en Israel, con consecuencias devastadoras en caso de desprendimientos o explosiones. La falta de adhesión a tratados internacionales y el conflicto político en la región agravan esta situación, dejando a la población en constante peligro.
