Arabia Saudita, Qatar y Omán jugaron un papel crucial en la disuasión del presidente estadounidense Donald Trump de atacar a Irán, en medio de una creciente tensión en la región. Según fuentes anónimas, estos países del Golfo llevaron a cabo un esfuerzo diplomático para convencer a Trump de evitar una escalada militar que podría tener consecuencias devastadoras en la región. Esta acción diplomática fue clave para evitar lo que en el Pentágono se denominaba internamente la «Operación Martillo de Medianoche».
La comunicación entre las potencias del Golfo y Trump fue fundamental para consolidar la confianza y evitar un conflicto armado. Se destacó que un ataque a las instalaciones nucleares de Irán desencadenaría una represalia inmediata contra las refinerías sauditas y emiratíes, lo que tendría un impacto devastador en la economía de Estados Unidos en pleno año electoral. Esta advertencia fue clara y contundente, demostrando las graves consecuencias de una escalada militar en la región.
Por otro lado, se mencionó que Qatar jugó un papel crucial al advertir que no permitiría el uso de su espacio aéreo para ataques ofensivos, lo que obligó a Estados Unidos a tomar medidas de precaución. A cambio de detener los bombardeos, se obtuvo la promesa de Teherán de frenar la ejecución de manifestantes y restaurar parcialmente el acceso a internet para aliviar la presión de las protestas. Esta negociación fue clave para evitar una escalada de violencia en un momento crítico para la región.
En medio de esta situación, Irán enfrentaba una intensa ola de protestas que comenzaron por el aumento del costo de la vida y se convirtieron en un movimiento contra el régimen teocrático en el poder desde la revolución de 1979. Organizaciones de derechos humanos denunciaron una represión severa por parte de las autoridades iraníes, con un saldo de miles de muertos y detenidos durante las recientes protestas. La situación era crítica y requería una acción diplomática urgente para evitar una mayor escalada de violencia.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas programó una reunión para discutir la situación en Irán, a solicitud de Estados Unidos. Las autoridades iraníes intentaron retomar el control de las calles con una «marcha de resistencia nacional» y los funerales de miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos en las protestas. La represión en Irán era una de las más feroz en décadas, generando preocupación a nivel internacional.
En conclusión, la intervención diplomática de Arabia Saudita, Qatar y Omán fue fundamental para disuadir a Donald Trump de un ataque a Irán y evitar una escalada de violencia en la región. La advertencia del Golfo sobre las graves consecuencias de un conflicto armado fue clave para evitar una catástrofe. La situación en Irán seguía siendo delicada, con miles de muertos y detenidos en medio de protestas contra el régimen teocrático. La comunidad internacional debía seguir de cerca los acontecimientos en la región para evitar una crisis aún mayor.







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