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Presión vuelve, calma se impone: ¿Qué pasará?

Presión vuelve, calma se impone: ¿Qué pasará?

El tipo de cambio aceleró su avance en el arranque de junio

El tipo de cambio aceleró su avance en el arranque de junio y esto trajo inquietud al mercado. También al Gobierno, que en las últimas horas habría realizado ventas en el mercado de futuros de dólar para contener a la cotización por esa vía, algo que surtió efecto este jueves, con un dólar que se contrajo 0,35%.

La aceleración se dio en las últimas jornadas, pero la tendencia alcista, con moderación, viene desde el 12 de mayo: desde entonces, acumula un incremento de casi 4%. Desde mediados de abril, cuando tocó un piso, el alza acumulada es del 6%. Aún así, todavía opera casi 1,2% por debajo del inicio del año.

Los operadores identifican varios factores que ejercen presión sobre la moneda, pero estiman que debería tratarse de un evento transitorio y retomar pronto la calma, en el marco de la cosecha gruesa del agro, aunque ahora probablemente por encima de la línea de $1.400 en el segmento oficial mayorista.

Un signo positivo, que ayuda a restar preocupación en el mercado, es que la presión de los últimos días no ha impedido que el Banco Central mantenga la racha de compra de reservas. La entidad se vio forzada a reducir el ritmo de compras para no sobrecargar la demanda y agregar presión, pero ya acumuló u$s392 millones en lo que va de junio y superó la meta anual de u$s10.000 millones.

El cóctel que presionó al dólar en el arranque de junio

Los operadores afirman que en las últimas jornadas hubo cierres de posiciones en pesos para tomar ganancias y volver al dólar, aunque no de manera masiva. Esto habría contribuido, entre otros factores, a ejercer presiones sobre el tipo de cambio. Es decir, algunos inversores cerraron posiciones de carry trade, maniobra que consiste en vender dólares para suscribirse a instrumentos en moneda local con la expectativa de que el tipo de cambio avanzará menos que las tasas de interés y, más adelante, con el resultado en pesos, recomprar más dólares.

Si bien la expectativa del mercado para las próximas semanas es que se mantenga el ingreso de divisas de la cosecha gruesa del agro, el analista Gustavo Ber estima que algunos inversores habrían preferido anticiparse a la caída estacional en la oferta de dólares, típica del segundo semestre, y avanzar con el cierre de estrategias de carry trade desde ahora. Además, en un contexto de compresión en las tasas de interés. Esta demanda explicaría parte de la presión cambiaria.

Auxtin Maquieyra, de Sailing Inversiones, descarta desarmes masivos de carry trade y estima que la presión cambiaria de los últimos días está más asociada a rearmados de cobertura tras el vencimiento de contratos de futuros de dólar en mayo. Considera lógico que tras el vencimiento «algunos jugadores vuelvan a cubrir posiciones en dólares futuros o financieros, lo que genera una demanda puntual de cobertura y presiona al tipo de cambio». Por ahora, no ve una salida agresiva de estrategias en pesos, sino un rebalanceo en el riesgo cambiario.

«La suba de estos días podría corresponder a dos cuestiones técnicas, más que a un cambio de fondo. La primera es que el BCRA achicó su posición vendida en dólares: el viernes venció el contrato de futuros de mayo y, al reducirse esa posición vendida total, se genera cierto incentivo que puede presionar a la cotización oficial. «La segunda es el pago del cupón del Bonte 2030, que implicó un importante flujo de pesos y, según algunas versiones del mercado, parte de eso se habría volcado a la compra de dólares».

De acuerdo con los operadores, otros de los factores que habrían contribuido en las recientes presiones alcista sobre el tipo de cambio son:

La suba del dólar es transitoria para la City

La consultora Outlier estima que en las próximas jornadas el tipo de cambio deberá reacomodarse para luego retomar la calma y mantenerse relativamente tranquilo. Advierte que puede haber mayor demanda entre finales de junio y principios de julio, impulsada por los ahorristas tras el cobro del medio aguinaldo. Asimismo, estima que la dinámica de los meses posteriores, durante el segundo semestre, podría ser menos favorable que la que mostró el peso en la primera mitad del año y el BCRA reduciría el ritmo de compra de reservas debido a la caída estacional en los ingresos de dólares.

«En el corto plazo, no veo que el tipo de cambio se aleje demasiado de estos valores. A mediano plazo, la lectura es parecida: no anticipo grandes sobresaltos. Es cierto que en junio empieza a desacelerar la cosecha gruesa del agro, pero el aporte de divisas de Vaca Muerta seguirá creciendo trimestre a trimestre y eso le da sostén y fundamentos al peso. Distinto es el escenario que habría que mirar hacia en 2027, año electoral en el que, casi con certeza, el mercado buscará cobertura cambiaria», agrega Marenco.

Por su parte, Maquieyra no descarta presión y volatilidad para las próximas jornadas, pero estima que debería ser transitoria si no se deterioran las expectativas de devaluación y las tasas de interés mantienen cierto atractivo. Más adelante, la apuesta por estrategias en pesos «debería seguir de manera más selectiva y probablemente con mayor cobertura, dependiendo del ritmo de compras del BCRA, la acumulación de reservas y la política monetaria». En ese escenario, el tipo de cambio podría seguir con «cierta presión táctica, pero sin necesariamente implicar un cambio de tendencia más profundo».

En conclusión, la presión alcista en el tipo de cambio durante el arranque de junio ha sido resultado de diversos factores, desde cierres de posiciones en pesos hasta la debilidad en las monedas de los mercados emergentes. Sin embargo, se espera que esta suba sea transitoria y que el mercado se estabilice en las próximas semanas, especialmente con la entrada de divisas por la cosecha gruesa del agro. La intervención del Banco Central y la dinámica de los próximos meses serán clave para determinar la evolución del dólar en el corto y mediano plazo.

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