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Prevenir, educar y acompañar: Claves para frenar el delito juvenil

Prevenir, educar y acompañar: Claves para frenar el delito juvenil

La postura de la Iglesia ante la Ley Penal Juvenil

La Conferencia Episcopal Argentina se pronunció este sábado sobre el proyecto de Ley Penal Juvenil que busca bajar la edad de imputabilidad a menores de 16 años, en medio de la polémica desatada por el crimen del adolescente Jeremías Monzón en Santa Fe. La Iglesia llamó a buscar caminos que cuiden, eduquen y acompañen, en lugar de centrarse únicamente en respuestas punitivas una vez que el daño ya está hecho.

La importancia de la prevención y la educación

La Iglesia advirtió que es fundamental fortalecer políticas educativas y comunitarias que construyan un futuro mejor, en lugar de profundizar divisiones a través de debates centrados en la pena. Destacó la necesidad de educar, acompañar y prevenir, en lugar de enfocarse únicamente en la edad de imputabilidad como solución a los problemas de delincuencia juvenil.

Un llamado a la reflexión

La Iglesia recordó que es importante no simplificar una realidad tan compleja como la delitos juveniles, que involucra a la familia, la escuela, la comunidad y el Estado. Insistió en la necesidad de pensar en caminos que cuiden, eduquen y acompañen a los jóvenes, antes de que se vean involucrados en situaciones delictivas.

La mirada humanista de la Iglesia

La Conferencia Episcopal reafirmó la importancia de un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza. Se inspiró en la figura de San Juan Bosco, quien apostó por la presencia cercana y afectiva de los adultos, la educación, el trabajo y la vida comunitaria como medios para una realización plenamente humana.

Conclusiones finales

La Iglesia hizo un llamado a la reflexión y a la búsqueda de soluciones integrales que prioricen la educación, el acompañamiento y la construcción de comunidad en lugar de centrarse únicamente en la punibilidad de los menores. Destacó la importancia de la prevención y el cuidado compartido como herramientas fundamentales para combatir la delincuencia juvenil.

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