La modificación de la Ley de Glaciares en el Senado
La modificación de la Ley de Glaciares obtuvo 40 votos a favor y 31 en contra en el Senado, el 26 de febrero pasado. Ahora la definición la tiene la Cámara de Diputados.
El Gobierno nacional impulsó modificaciones en la Ley. La misma prohíbe actividades como minería o hidrocarburos en glaciares y su entorno, y creó el Inventario Nacional de Glaciares para identificar esas reservas. Con casi 17 mil cuerpos de hielo registrados en el país, el debate actual reabre la discusión.
La redefinición del «ambiente periglacial»
El proyecto en cuestión introduce un cambio central: redefinir el «ambiente periglacial», una categoría clave porque protege zonas con suelos congelados y glaciares de escombros que funcionan como guarda de agua dulce.
El tema es que los cambios propuestos coinciden directamente con lo que las empresas mineras necesitan para avanzar con sus proyectos, algo que vienen señalando organizaciones como Greenpeace Argentina, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas.
Las implicancias para las empresas mineras
Según estos organismos, son varias las multinacionales que están detrás de la reforma por la Ley de Glaciares para operar sobre todo en San Juan, Catamarca y Mendoza.
En el caso de San Juan, se destacan los proyectos Veladero -operado por la canadiense Barrick Gold y la estatal china Shandong Gold-; Proyecto Vicuña -por Lundin Mining y la anglo australiana BHP; Proyecto El Pachón de la suiza Glencore, donde participa el fondo estatal Qatar Holding; y el proyecto Los Azules, operado por la multinacional Río Tinto / McEwen Mining.
«Los proyectos mineros de esas corporaciones están directamente sobre glaciares o ambiente periglacial inventariado según la ley de Glaciares actual», asegura el presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, Enrique Viale.
La polémica alrededor de Barrick Gold
La canadiense Barrick Gold, que opera en Argentina desde hace casi 30 años, es una de las que más se señala. Su actividad minera a gran escala comenzó en 2005 con Veladero, proyecto minero de oro y plata, emplazado en una zona de extrema sensibilidad hídrica protegida.
Según advertencias de FARN y Greenpeace Argentina, se trata de áreas alcanzadas por la normativa y deberían tener restricciones.
El inventario del IANIGLA informa que la infraestructura de la mina se ubica sobre cuerpos de hielo y formaciones periglaciales clave. Entre ellos, los glaciares Amarillo, Guanaco y Canito, que alimentan el río Taguas, afluente del Jáchal.
El impacto ambiental de Barrick Gold
La historia de esta minera tuvo en 2015 uno de sus capítulos más oscuros. Se trata del derrame minero más grande (y emblemático) de la historia argentina. Se derramaron más de 1 millón de litros de solución cianurada (algunas estimaciones hablan de hasta 2 millones), que llegó a cursos de agua de la cuenca del río Jáchal.
Para obtener un gramo de oro, según la autora del libro Dictaduras Mineras, Mai Costa, se remueven 4 toneladas de roca, se utilizan más de 300 litros de agua, el consumo energético de una familia en una semana, 1 kilo de explosivos, 2 litros de gasoil y 800 gramos de cianuro.
En 2019 se trasladaron 100 toneladas de mercurio, de las más de 400 acumuladas desde 2012 en la mina Veladero de Barrick Gold, en un recorrido de 2400 km.
Conclusiones
La modificación de la Ley de Glaciares en el Senado ha generado controversia por su posible impacto en las actividades mineras en Argentina, especialmente en regiones como San Juan, Catamarca y Mendoza. La redefinición del «ambiente periglacial» y las implicancias para empresas como Barrick Gold han puesto en debate la protección de los recursos naturales y la sostenibilidad ambiental en el país.
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