Restauración del Salón de Actos del Colegio Nacional Mariano Moreno
Durante décadas la mansarda del Colegio Nacional Mariano Moreno, en Almagro, fue el nido de una bandada enorme de palomas. La acumulación de guano, la falta de mantenimiento y las filtraciones de agua hacia el interior del edificio dañaron el corazón de esta escuela centenaria: el salón de actos, que lleva once años en desuso, clausurado.
Proceso de restauración en marcha
Afortunadamente para la comunidad de esta institución -que nació como apéndice del famoso Colegio Nacional Buenos Aires- ahora mismo el salón de actos, la mansarda y todo el bloque estructural que da sobre Avenida Rivadavia se encuentra en plena obra de puesta en valor.
Restauración del vitraux original
En esta etapa de la obra, un andamio gigante ocupa todo el salón. El andamio permitió montar un piso elevado para acceder a un vitraux original que se encontraba afectado por el ingreso de agua, suciedad y, claro, también por la caca de las palomas. Fue desmontado por completo. Estaba compuesto por 178 piezas que ya están en un taller, en plena reparación.
Proceso de restauración detallado
«Cada pieza fue identificada y catalogada. A futuro, esto permite que quede un registro de cómo fue hallada y cómo se hicieron los trabajos para la restauración. En las partes faltantes, se reintegran los vidrios en base a los colores originales. El vitral primero se limpió en seco y luego con detergentes neutros para que no se afecte nada de su estructura», explicó a Clarín la jefa de obra, María Belén Ramírez, experta en temas patrimoniales.
Estructura metálica y colores originales
Tanto en la estructura metálica que sostiene el vitral, como en las paredes de todo el salón de actos, se realizaron estudios estatigráficos para dar con los colores originales, debajo de capas y capas de pintura. Como ocurría en muchas de estas construcciones, eran de un color dentro de la gama del gris, tipo «simil piedra París».
Historia y relevancia del Colegio Nacional Mariano Moreno
Este edificio que hoy es sede del colegio se construyó en sólo dos años, entre 1909 y 1910; y se inauguró en 1911. Obra de los arquitectos Eduardo Lanús Terrero y Pablo Hary. Esta dupla hizo milagros para la época: al mismo tiempo que construían este colegio, levantaban una de las joyas patrimoniales más destacadas de la Ciudad y del Bajo porteño, la Aduana, en Azopardo 350, declarada Monumento Histórico Nacional.
Importancia de la educación pública y laica
Nació como respuesta a una época en que la población del país comenzaba a crecer -impulsada por las olas migratorias europeas- y que la educación pública también se expandía a otros niveles socio-culturales; dejaba de ser sólo para las elites y además se promovía la idea de una educación laica, que no estuviera atravesada por la religión.
Alumnos y docentes destacados
Algunos de sus alumnos y docentes «ilustres» o más conocidos fueron Arturo Frondizi (alumno), Ernesto De La Cárcova (maestro), Homero Manzi (maestro y alumno), Ricardo Levene (maestro), Federico Leloir (maestro), Baldomero Fernández Moreno (alumno) y Haroldo Conti (maestro).
Modernización de las escuelas en la Ciudad
«En la Ciudad el 30% de los edificios escolares tienen entre 60 y 100 años. Y el 15%, tiene más de cien años. Por el momento los trabajos se pueden hacer sin demasiadas interferencias. Este verano estamos haciendo alrededor de 600 obras de renovación en más de 400 escuelas», dijo Ignacio Curti, subsecretario de gestión administrativa del Ministerio de Educación porteño. Desde 2010 el colegio es Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad.
Proceso de modernización educativa
En el mismo edificio funcionan dos instituciones: la secundaria (con más de 900 alumnos) y un instituto técnico, no universitario, con más de 200 estudiantes. Además de estas obras con un espíritu patrimonial, Curti detalló que se lleva a cabo la renovación de los núcleos sanitarios y la impermeabilización general de los techos.
Contexto histórico de las construcciones educativas
«Es el periodo de la constitución de una idea de nación moderna que cruza miradas devotas hacia Europa desde el optimismo americano», enfatizan Shmidt y Grementieri. Así es que las llamadas «escuelas monumentales» de la época responden a estilos italianizantes y franceses, como el caso del Mariano Moreno: «Es una evolución de este tipo de colegios, es un edificio más compacto, entre medianeras, sin el entorno de jardines como era típico de la época. Es un estilo francés clásico, Luis XVI, con la mansarda con tejas pizarra negras. Tiene su apogeo en el Centenario», explica a Clarín Grementieri.
Conclusiones
La restauración del salón de actos del Colegio Nacional Mariano Moreno representa un importante paso en la preservación del patrimonio arquitectónico y educativo de la Ciudad. Con una historia que se remonta a principios del siglo XX, este emblemático edificio continúa siendo un pilar fundamental en la formación de generaciones de argentinos. La combinación de modernización y conservación patrimonial es clave para garantizar un futuro prometedor para las instituciones educativas de Buenos Aires.







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