Incendio en la refinería Ñico López expone la fragilidad energética de Cuba
Un incendio en la refinería Ñico López, en La Habana, volvió a exponer este viernes la fragilidad energética de Cuba, un país que atraviesa apagones diarios, racionamiento de combustible y una economía semiparalizada por la falta de divisas y el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos.
Aunque las autoridades aseguraron que el fuego fue controlado rápidamente y que no dejó muertos ni heridos, las imágenes de densas columnas de humo negro elevándose sobre la bahía habanera encendieron la alarma en una isla que depende críticamente de cada litro de combustible disponible.
Detalles del incidente y consecuencias
El siniestro se produjo en un almacén de productos químicos «en desuso», según explicó el director de la instalación, Maikel David Cabrera, quien afirmó que «las llamas no alcanzaron depósito de combustible alguno» ni afectaron otras áreas estratégicas de la refinería.
«El incendio se controló rápidamente, no se extendió a otras áreas, sólo en el almacén que contenía productos en desuso. No hubo lesionados y se mantiene la investigación para determinar las causas», informó el Ministerio de Energía y Minas en la red social X. La cartera sostuvo además que la planta continuaba operando con normalidad.
Contexto de crisis energética en Cuba
Sin embargo, el episodio ocurre en un momento particularmente delicado. Desde mediados de 2024, la isla sufre prolongados apagones diarios -de hasta 10 horas en algunas zonas- debido a las frecuentes averías de sus centrales termoeléctricas y a la imposibilidad de importar suficiente petróleo. El racionamiento de combustible alcanza tanto a vehículos particulares como a sectores productivos y servicios básicos.
La crisis energética se profundizó en los últimos años por el incremento de las sanciones de Washington y las dificultades para asegurar suministros externos.
Efectos de las sanciones y medidas de emergencia
Venezuela, Rusia y México figuraban entre los principales proveedores, pero el escenario cambió drásticamente tras el operativo estadounidense del 3 de enero en Caracas para capturar al dictador Nicolás Maduro -aliado estratégico del régimen cubano- y la posterior orden ejecutiva firmada por Donald Trump, que amenaza con sancionar a los países que vendan petróleo a Cuba.
Desde entonces, el gobierno cubano implementó un plan de emergencia para ahorrar energía que incluye restricciones en la venta de combustibles, reducción de jornadas laborales -con semanas de cuatro días-, recortes en horarios bancarios y cancelación de actividades culturales y recreativas.
Antecedentes y riesgos en la refinería Ñico López
La refinería Ñico López, una de las tres que operan en el país, es una antigua instalación nacionalizada en 1960 con capacidad para procesar crudo pesado nacional e importado. Arrastra problemas técnicos desde hace años y su cercanía a zonas densamente pobladas ha sido motivo de advertencias por el riesgo potencial que implica cualquier incidente.
El fuego también reavivó el recuerdo del mayor desastre industrial reciente de la isla: el incendio de agosto de 2022 en la base de supertanqueros de Matanzas, provocado por la caída de un rayo. Aquel siniestro, que tardó una semana en ser controlado, dejó 17 muertos -la mayoría bomberos- y destruyó cuatro de los ocho tanques de almacenamiento, clave para las reservas estratégicas del país.
Con información de Agencias
Conclusiones
El incendio en la refinería Ñico López pone de manifiesto la vulnerabilidad energética de Cuba en un contexto de crisis económica y sanciones internacionales. La dependencia de combustibles importados, los problemas técnicos en infraestructuras clave y las restricciones impuestas por Estados Unidos han llevado al país a implementar medidas de emergencia para enfrentar la escasez de energía. Este incidente, aunque controlado, resalta la necesidad de fortalecer la infraestructura energética y diversificar las fuentes de suministro para garantizar la estabilidad en el suministro de energía en el futuro.
