El despertar de Javier Milei
El jueves, a la una y veintidós de la mañana, el teléfono de Javier Milei comenzó a sonar sin parar. El Presidente estaba solo en la Residencia de Olivos. Los ministros y los legisladores más cercanos le escribían para celebrar la media sanción en el Senado de la reforma laboral. Pero antes de contestar los mensajes, Milei se metió en X, su fascinante mundo paralelo, el que lo vio nacer y en el que él cree haber dejado sentado los mandamientos que años más tarde lo condujeron a la presidencia, y se sacó las ganas: «Histórico. VLLC«, escribió.
La euforia de las 48 horas
Después, solo una vez que el mensaje llegaba y se replicaba entre los militantes libertarios, charló con sus colaboradores, los felicitó y les dijo que eran un orgullo. «Ya está, andá a dormir, descansá«, le pidió uno de ellos. Pero Milei no hizo caso. Siguió en una especie de trance, viviendo las 48 horas de éxtasis que lo llevaron a lo más alto de su carrera política.
Las luces de alarma que podrían complicarlo todo
El éxito es efímero, y la euforia puede nublar la visión. A pesar de haber logrado un hito importante en su gestión, Milei debe estar atento a las luces de alarma que podrían complicarlo todo. La excesiva confianza, la falta de autocrítica y la falta de planificación a largo plazo son factores que pueden llevarlo al fracaso si no los maneja con cuidado.
El futuro de Milei
Con el apoyo de sus seguidores y un impulso importante en su carrera, Javier Milei se encuentra en un momento crucial. Es necesario que sepa capitalizar esta victoria y utilizarla como un trampolín para seguir avanzando en su proyecto político. La responsabilidad y la prudencia serán clave en este nuevo escenario.
En resumen, las 48 horas de éxtasis de Javier Milei lo han llevado a un lugar destacado en la escena política, pero también han encendido algunas luces de alarma. Es fundamental que sepa mantener el equilibrio entre la euforia y la cautela para asegurar un futuro exitoso en su carrera.
