Millonaria operación: la jugada estratégica de BASF
AgBiTech, fundada en el año 2000 y con sede en Fort Worth, Texas, se especializa en soluciones de control de insectos basadas en virus naturales, utilizando tecnología de nucleopoliedrovirus (NPV) para desarrollar productos que combaten plagas que suelen causar pérdidas significativas de rendimiento en cultivos como soja, maíz, algodón y otros cultivos especializados. La compañía tiene operaciones en Brasil, Estados Unidos y Australia, y sus productos ya se utilizan en varias regiones productivas del mundo.
Para BASF, la integración de AgBiTech «complementa» su portafolio de BioSolutions, un conjunto de productos biológicos que buscan dar respuestas más sostenibles a los desafíos de protección de cultivos, reduciendo residuos, ayudando en la gestión de resistencias y ampliando las opciones en el manejo integrado de plagas.
En particular, desde BASF destacaron el valor estratégico de estas soluciones en mercados de rápido crecimiento como Brasil, donde los agricultores tienen presiones elevadas por insectos que impactan negativamente los rendimientos de sus cultivos.
¿Qué son los insumos biológicos y por qué importan?
Los insumos biológicos en agricultura son productos basados en organismos vivos, partes de organismos (como bacterias, hongos, virus o microbios) o sus metabolitos, que se utilizan para mejorar la productividad de los cultivos o controlar plagas y enfermedades. A diferencia de los insumos químicos tradicionales, que suelen ser sintéticos y pueden persistir en el medio ambiente, los biológicos se caracterizan por su origen natural y, en muchos casos, por perfiles de menor impacto ecológico.
Entre los productos biológicos más comunes se encuentran los biocontroladores (que ayudan a controlar insectos, hongos o enfermedades), biofertilizantes (que mejoran la disponibilidad de nutrientes para las plantas) y bioestimulantes (que potencian las defensas de las plantas o su tolerancia al estrés).
Estos productos no solo buscan proteger los cultivos, sino también hacerlo en forma más amigable con el ambiente, respondiendo a demandas crecientes de consumidores, reguladores y mercados por sistemas agrarios más sostenibles.
Revolución en el campo: un movimiento que no es aislado
La apuesta de BASF no ocurre en un vacío, sino que grandes actores de la industria han venido moviéndose hacia el segmento de los biológicos en los últimos años, en muchos casos mediante adquisiciones, alianzas o ampliación de capacidades internas de investigación y producción.
Un ejemplo claro lo ofrece Syngenta, que en 2024 y 2025 consolidó su liderazgo en el segmento de biológicos al adquirir activos de Novartis, incluyendo un repositorio de compuestos naturales y cepas genéticas para uso agrícola, así como al integrar una start-up californiana especializada en tecnologías de eficiencia de nutrientes.
Estas operaciones apuntan a acelerar el desarrollo de soluciones biológicas capaces de complementar las herramientas tradicionales de protección de cultivos y responder a la demanda de prácticas más sostenibles.
¿Qué cambia para el productor del agro?
Para los agricultores, la entrada de un gigante como BASF al terreno de los biológicos a través de la compra de AgBiTech puede traducirse en varias implicancias. Una es la ampliación de opciones, puesto que más soluciones disponibles que pueden integrarse con productos químicos y prácticas agronómicas para manejar plagas de manera más eficiente.
También se puede contar la escalabilidad y respaldo industrial. En este caso, la capacidad de producción, distribución y soporte técnico de una multinacional puede favorecer la adopción de biológicos a gran escala.
A su vez, este tipo de acciones dan un impulso a la innovación, ya que la inversión en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías biológicas puede acelerar la llegada de productos más efectivos y con menores barreras de registro en distintos mercados.
La adquisición de AgBiTech por parte de BASF es un hito en la consolidación de los insumos biológicos como una pieza clave del futuro de la agricultura global. En un contexto donde la sostenibilidad, la presión regulatoria y las demandas de los mercados finales empujan a la adopción de soluciones más respetuosas con el ambiente, las grandes compañías de la industria química y de protección de cultivos están reconfigurando sus estrategias para incluir o ampliar capacidades biológicas.
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