Ricardo Montaner, el reconocido cantautor venezolano, sorprendió a su público argentino con el inicio de su gira mundial en el Movistar Arena de Buenos Aires. Sin embargo, lo que hizo este concierto aún más especial fue la participación de su familia en el escenario, un momento cargado de emoción que conmovió a todos los presentes.
En esta primera fecha de su tour internacional, Montaner invitó a sus hijos Mau y Ricky, así como a su hija Evaluna y a su yerno Camilo, a compartir un momento único en el escenario. Los cinco interpretaron juntos «Amén», un tema que ha sido significativo para la familia y que desató una ovación en el Movistar Arena de Villa Crespo. Esta presentación formó parte de la gira «El Último Regreso Tour 2026», con producción de Fenix Entertainment.
Visiblemente conmovido, Montaner agradeció la sorpresa y destacó el esfuerzo que hicieron sus hijos para coordinar agendas y acompañarlo en esta noche tan especial. «No hay nada más valioso que la familia», expresó el artista ante miles de fanáticos, resaltando la importancia de tener a sus seres queridos apoyándolo en este regreso a los escenarios.
Pero el espectáculo no solo contó con la participación de sus hijos y su yerno, sino que también fue testigo de un momento íntimo cuando las hijas de Evaluna y Camilo, Índigo y Amaranto, presenciaron por primera vez un concierto de su abuelo. Esta tradición familiar de acompañar a Montaner en sus giras se mantuvo con la llegada de la menor del clan, que se sumó al show de manera discreta para ser parte de esta experiencia única.
Este debut familiar e histórico en el show de Montaner marcó el inicio de una nueva etapa artística para el cantautor, pero también dejó una postal inolvidable de unión y celebración sobre el escenario argentino. La presencia de toda la familia en este concierto no solo emocionó al público presente, sino que también demostró el fuerte lazo que une a los Montaner y su compromiso con la música y el arte.
En definitiva, el regreso de Ricardo Montaner a los escenarios en Buenos Aires fue mucho más que un concierto: fue un momento de conexión, amor y música que quedará grabado en la memoria de todos los que tuvieron la suerte de presenciarlo. La familia Montaner demostró una vez más que la música es un lazo que los une y que juntos pueden crear momentos mágicos que perdurarán en el tiempo.
