China implementa nuevo esquema de administración de importaciones de carne vacuna
Desde el 1 de enero de 2026, China puso en marcha un nuevo sistema de administración para sus importaciones de carne vacuna, que marca un punto de inflexión en el comercio global del producto. Tras una investigación que duró más de un año, el Ministerio de Comercio chino decidió aplicar una medida de salvaguardia que combina cuotas por país con aranceles diferenciados, argumentando que el crecimiento de las importaciones había causado un «daño grave» a su industria doméstica.
Detalles de las cuotas país por país
Para el año 2026, China estableció un volumen total de importaciones de carne vacuna de 2,688 millones de toneladas, con un aumento anual del 2% previsto para 2027 y 2028. Dentro de este esquema, se asignaron las siguientes cuotas a los principales países exportadores:
- Brasil: 1,106 millones de toneladas
- Argentina: 511.000 toneladas
- Uruguay: 324.000 toneladas
- Nueva Zelanda: 206.000 toneladas
- Australia: 205.000 toneladas
- Estados Unidos: 164.000 toneladas
- Otros países: 172.000 toneladas en conjunto
Impacto asimétrico entre los grandes exportadores
Si bien la decisión afecta a todos los proveedores relevantes, el impacto varía. En el caso argentino, el cupo asignado se ajusta a los volúmenes exportados en años anteriores, lo que permite mantener el nivel actual de negocios pero limita la posibilidad de expansión. Por otro lado, Brasil enfrenta un recorte significativo debido a sus altas exportaciones a China en el año 2025.
Posición de los productores y la industria
Desde la Sociedad Rural Argentina, se percibe una sensación de alivio por el volumen asignado, mientras que se rechaza la idea de cuotas en el comercio. Para la industria frigorífica, el problema no radica en el volumen asignado a Argentina, sino en la distribución interna, lo que plantea un debate delicado en el sector.
El análisis de un experto
Según el consultor ganadero Víctor Tonelli, el mayor riesgo no está en la cuota china en sí, sino en su administración local. Existe la posibilidad de que futuros gobiernos utilicen estos mecanismos como herramientas de intervención, lo cual podría afectar la competitividad interna y generar disputas dentro de la cadena de producción.
Conclusiones
La decisión de China marca una tendencia hacia una administración más activa del comercio de alimentos a nivel global. Para Argentina, el desafío reside en evitar la concentración, discrecionalidad o pérdida de competitividad interna que podría derivarse de la cuotificación en el mercado de la carne vacuna. Con el principal mercado funcionando bajo cuota y aranceles prohibitivos fuera de ella, la discusión se centra en cómo ordenar el acceso a un negocio crucial para el sector cárnico argentino.
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