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Rivales burlados: gestos como monos en el campo

Rivales burlados: gestos como monos en el campo

La polémica en el Challenger de Itajaí

Por cuestiones prácticas, suele recomendarse a los tenistas entrenar la capacidad de abstraerse de un punto que acaba de finalizar, en especial si se perdió; mientras que por razones éticas se recomiendan también las buenas prácticas al terminar un partido, tanto si se gana como si se pierde. Pero nada de eso parece haber sido tenido en cuenta por la dupla conformada por el venezolano Luis David Martínez y el colombiano Cristian Rodríguez, que tras perder a manos de dos brasileños en un torneo en ese país hicieron gestos racistas y se trenzaron con un ballboy. Ambos quedaron detenidos y enfrentan una causa penal.

Antecedentes de gestos racistas en el deporte

Todavía resuena el caso de Agostina Páez, la abogada e influencer argentina que días atrás quedó detenida en Río de Janeiro por hacer gestos racistas al personal de un bar, y transita la espera de su proceso penal con tobillera electrónica. El caso trascendió en Santiago del Estero, en Argentina y también en Brasil, donde la comisión de gestos y dichos racistas resulta pasible de considerables sanciones. Pero no se trató, el de Páez, del único caso, ni tampoco sirvió, al parecer, para disuadir a otros de cometer lo mismo.

El desenlace en el Challenger de Itajaí

Es el caso de los tenistas doblistas Luis David Martínez, venezolano y número 108 del ránking de dobles de la ATP, y Cristian Rodríguez, colombiano y número 162 del mismo escalafón, que este jueves disputaron su partido de cuartos de final en el Challenger de Itajaí, en el estado de Santa Catarina, sur de Brasil.

El partido les enfrentó con Igor Marcondes (n° 376 del ránking de dobles) y Eduardo Ribeiro (n° 292), ambos brasileños. La dupla de Martínez y Rodríguez era la favorita en los papeles, aunque el cotejo estuvo más bien reñido: ganaron el primer set por 7-6, pero perdieron a manos de los brasileños el segundo 6-7 y el súpertiebreak por 10-2.

La reacción polémica

No menos cierto es que el público de Itajaí estuvo más que ruidoso para apoyar a los locales, lo cual configuró un ambiente adverso para el colombiano y el venezolano. Le tocó al venezolano Martínez, vestido de celeste, sacar 2-9 abajo en el tiebreak, tras lo cual atinó a subir a la red pero su volea fue errática y la pelota picó fuera: fin del partido. La bronca era total: en el segundo set tuvieron dos puntos para llevarse el partido, pero no lo lograron; luego perdieron.

Se acercó a la red, adonde –como el uso indica– los contricantes, al culminar el partido, se saludan. Martínez, en cambio, hizo gestos de mono hacia la tribuna. Luego quiso darle la mano a sus rivales.

Las consecuencias y sanciones

Quizás los tenistas brasileños no hayan percibido el gesto de Martínez, dado que ambos tendieron la mano a sus vencidos. Lo que es seguro es que la bronca para el colombiano y el venezolano no quedó en el court, sino que una vez fuera de la cancha el colombiano Rodríguez increpó a un ballboy del torneo que les había recriminado el gesto anterior. Para no quedarse atrás que su compañero de dobles, el colombiano le gritó «macaco» (mono) al joven alcanzapelotas.

Luego fue el turno de la Policía Militar de Brasil, que detuvo a Martínez y Rodríguez horas más tarde, en el hotel en que ambos se hospedaban en esa ciudad del sur del país. En una comisaría de Itajaí se radicó una denuncia contra ambos y allí continuaron sus horas posteriores los tenistas, que ahora enfrentan una pena de hasta cinco años de cárcel por sus gestos y dichos.

Las repercusiones y medidas disciplinarias

Además, la ATP, máxima autoridad del tenis masculino y de la que dependen las organizaciones de los torneos, ordenó que se le retiraran los premios a los dos tenistas por haber llegado a cuartos de final, de aproximadamente 1.600 dólares.

En conclusión, la polémica generada por los gestos racistas de los tenistas en el Challenger de Itajaí ha provocado un fuerte repudio en el ámbito deportivo y social. Estos actos discriminatorios no solo afectan la imagen de los involucrados, sino que también reflejan la necesidad de promover la inclusión y el respeto en todas las disciplinas deportivas.

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