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SanCor solicita quiebra por deudas y caída productiva

SanCor solicita quiebra por deudas y caída productiva

Una nueva etapa para SanCor: la presentación de la quiebra

El derrumbe de años que acumula un emblema de la lechería nacional sigue acumulando capítulos, y ahora se abre una nueva instancia para sus empleados y clientes. Ocurre que SanCor acaba de presentar de manera formal un pedido para avanzar con su propia quiebra. La decisión fue comunicada al Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, en la provincia de Santa Fe, y con competencia en el concurso preventivo de la láctea. SanCor reconoció que arrastra una deuda del orden de los u$s120 millones y que, además, mantiene impagos ocho meses de sueldos más el aguinaldo de la mayoría de sus trabajadores. Hoy por hoy, la compañía acumula 2.702 acreedores que demandan pagos.

Intervención del gremio ATILRA en el proceso

El gremio ATILRA informó que la decisión se tomó «luego de los informes de la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el tribunal», y estos actores coincidieron en señalar el «estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva» de SanCor. Al mismo tiempo, la organización recalcó que la unión de cooperativas «se sostuvo con el patrimonio de los trabajadores», para enseguida aclarar que el actual pedido de quiebra «no constituye un final sino el comienzo de una nueva etapa donde la marca SanCor debe volver a florecer con la calidad de sus productos».

La situación genera máxima incertidumbre en Córdoba, donde la cooperativa mantiene tres plantas activas ubicadas en Devoto, Balnearia y La Carlota. Hasta el momento, la firma no compartió una comunicación pública oficial sobre el destino de estos establecimientos.

El endeudamiento crítico de SanCor

Como expuso iProfesional en una nota reciente, la unión de cooperativas posee una deuda del orden de los u$s120 millones, según quedó establecido por la Justicia, y acumula 2.702 acreedores que demandan pagos.

De acuerdo al Juzgado Civil y Comercial de la 4ta. Nominación de Rafaela, en la provincia de Santa Fe, desde que inició el concurso SanCor acumuló una deuda adicional cercana a los $6.349 millones, y los incumplimientos más graves se dan con el mismo estado: la láctea debe a ARCA unos $23.607 millones en capital, y a eso deben añadirse otros $25.235 millones en concepto de intereses y honorarios.

También se indicó que, en cuanto a las presentaciones de acreedores, casi el 71% de los reclamos -alrededor de 1.063- refiere a acreedores laborales.

La multiplicación de los pedidos de quiebra de SanCor

Por estos días, SanCor acumula una deuda laboral del orden de los 20.000 millones de pesos. Al mismo tiempo, la firma suma más de 300 pedidos de quiebra en su contra.

Recientemente, José Pablo Gastaldi y Alberto Eduardo Sánchez, dos expresidentes de la lechera, fueron procesados por la presunta apropiación indebida de al menos $1.600 millones que, señala la Justicia, debieron destinarse al pago de los aportes de los operarios de la firma.

La medida en cuestión, establecida por Aurelio Cuello Murúa, juez federal de Rafaela, incluyó un embargo por $90 millones aplicado a ambos exejecutivos. También se rechazó la posibilidad de que Gastaldi y Sánchez obtengan una suspensión del juicio fijado por el mismo Cuello Murúa.

A principios de noviembre de 2025, la directiva de la empresa presentó ante la Justicia un plan de crisis que propone, a modo de aspecto sobresaliente, el recorte de 304 empleos como medida concreta para mejorar el presente financiero de la lechera.

Resumen de la situación de SanCor

SanCor ha presentado oficialmente su pedido de quiebra, reconociendo una deuda millonaria y la imposibilidad de generar ingresos suficientes para mantenerse a flote. La firma enfrenta una situación crítica con más de 2.700 acreedores demandando pagos y una deuda laboral significativa. La intervención del gremio y los procesamientos de exdirectivos han contribuido a la complejidad de la situación, que se ve agravada por la falta de comunicación sobre el futuro de las plantas activas en Córdoba. La marca SanCor enfrenta un desafío importante para recuperarse y volver a ser un referente en la industria láctea.

«El poder transformador de la educación: impacto en la sociedad y en las vidas de las personas»

La educación es un pilar fundamental en el desarrollo de una sociedad. A lo largo de la historia, se ha demostrado cómo la educación tiene el poder de transformar vidas, abrir puertas y generar un impacto positivo en la sociedad en su conjunto. Desde un enfoque individual hasta un enfoque colectivo, la educación es una herramienta poderosa que puede impulsar el progreso y el cambio.

A nivel individual, la educación juega un papel crucial en el desarrollo de habilidades, conocimientos y competencias que son esenciales para el crecimiento personal y profesional. Una educación de calidad brinda a las personas la oportunidad de alcanzar sus metas y sueños, les permite adquirir las habilidades necesarias para enfrentar los desafíos del mundo laboral y les ayuda a desarrollar un pensamiento crítico y analítico que les permitirá tomar decisiones informadas a lo largo de sus vidas.

Además, la educación también tiene un impacto significativo en la salud y el bienestar de las personas. Estudios han demostrado que las personas con un mayor nivel educativo tienden a tener una mejor calidad de vida, a vivir más años y a tener menos problemas de salud en general. La educación no solo proporciona conocimientos sobre hábitos saludables y prevención de enfermedades, sino que también promueve un estilo de vida activo y una mayor conciencia sobre la importancia de cuidar la salud física y mental.

A nivel social, la educación es un factor determinante en la reducción de la desigualdad y la promoción de la inclusión. Una población educada tiene más oportunidades de acceder a empleos de calidad, lo que contribuye a reducir la brecha entre los más ricos y los más pobres. Además, la educación fomenta la tolerancia, el respeto y la diversidad, promoviendo una sociedad más justa y equitativa.

En términos económicos, la educación es un motor de crecimiento y desarrollo. Las sociedades con una fuerza laboral educada tienden a ser más productivas, innovadoras y competitivas a nivel global. La educación fomenta la creatividad, la capacidad de resolución de problemas y la adaptabilidad, habilidades que son esenciales en un mundo en constante cambio y evolución.

Sin embargo, a pesar de todos los beneficios que aporta la educación, todavía existen desafíos importantes que enfrentar. En muchos países, el acceso a una educación de calidad sigue siendo limitado para ciertos grupos de la población, como las personas de bajos recursos, las minorías étnicas y las personas con discapacidad. La falta de infraestructura, de recursos y de personal capacitado son barreras que dificultan el acceso a una educación de calidad para todos.

Además, la educación también se ve afectada por problemas como la desigualdad de género, la violencia en las escuelas, el acoso escolar y la discriminación. Estos problemas no solo afectan el aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes, sino que también generan un impacto negativo en la sociedad en su conjunto, perpetuando ciclos de pobreza, exclusión y marginación.

Para abordar estos desafíos, es fundamental que los gobiernos, las instituciones educativas, la sociedad civil y el sector privado trabajen de manera conjunta y coordinada para garantizar un acceso equitativo a una educación de calidad para todos. Es necesario invertir en infraestructura educativa, en la formación y capacitación del personal docente, en la actualización de los planes de estudio y en la implementación de políticas educativas inclusivas y equitativas.

En conclusión, la educación es una herramienta poderosa que tiene el potencial de transformar vidas y sociedades. Desde un enfoque individual hasta un enfoque colectivo, la educación es un factor determinante en el desarrollo humano, social y económico. Es responsabilidad de todos trabajar juntos para garantizar que cada persona tenga la oportunidad de acceder a una educación de calidad que le permita alcanzar su máximo potencial y contribuir al progreso y bienestar de la sociedad en su conjunto.

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