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Seattle Seahawks y New England Patriots: Reviviendo la grandeza del pasado

Seattle Seahawks y New England Patriots: Reviviendo la grandeza del pasado

El Super Bowl: la gran final de la NFL

Seattle Seahawks y New England Patriots se enfrentarán este domingo en la 60ª edición del Super Bowl, el partido más importante de la temporada de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) y el que definirá al campeón de este certamen. El encuentro se disputará en el Levi’s Stadium de Santa Clara, en la bahía de San Francisco, comenzará a las 20.30 (hora argentina) y será transmitido por ESPN 2 y la plataforma Disney+.

Los finalistas y su camino al Super Bowl

New England Patriots, que es el equipo que más veces participó en un Super Bowl (11) y el que más veces lo ganó (seis, la misma cantidad que Pittsburgh Steelers), terminó primero en la División Este de la Conferencia Americana en la temporada regular, con un récord de 14 victorias y 3 derrotas, y luego derrotó a Los Angeles Chargers (16-3) en la ronda de wild card, a Houston Texans (28-16) en la serie divisional y a Denver Broncos (10-7) en la final de conferencia.

Para los Patriots, este será el primer Super Bowl desde la partida de Tom Brady, su mariscal de campo estrella, quien condujo a la franquicia a conseguir sus seis títulos entre 2001 y 2018. El equipo del estado de Massachusetts atravesó un difícil período de reconstrucción, durante el cual no llegó a los playoffs durante tres temporadas consecutivas. Pero este año resurgió a partir de la contratación de Mike Vrabel, quien el jueves fue distinguido como el entrenador del año en la ceremonia NFL Honors.

Seattle Seahawks fue el mejor equipo de la Conferencia Nacional, con una marca de 14 triunfos y 3 traspiés, lo que le permitió evitar la ronda de wild card. En la serie divisional derrotó 41-6 a San Francisco 49ers y en la final de conferencia batió 31-27 a Los Angeles Rams.

El enfrentamiento entre Seahawks y Patriots

Los Seahawks jugarán por cuarta vez el partido más importante de la temporada de la NFL en busca de su segundo título, luego del que consiguieron en 2014, cuando derrotaron 43-8 a Denver Broncos en un duelo que se disputó en el MetLife Stadium de East Rutherford.

Un año después de aquel éxito, Seattle Seahawks volvió a competir en la final, pero cayó 28-24 en el estadio de la Universidad de Phoenix, en Glendale (Arizona), ante New England Patriots. Ese encuentro quedó grabado en la memoria de sus simpatizantes, ya que el equipo del estado de Washington dispuso de una última jugada para quedarse con la victoria, con el balón a una yarda del touchdown y con 26 segundos en el reloj, pero no pudo aprovecharla. Después de esa derrota, los Seahawks no volvieron a acceder al Super Bowl hasta este fin de semana, cuando intentarán, 11 años después, tomarse una dulce revancha frente a los Patriots.

El impacto económico del Super Bowl

Como de costumbre, el Super Bowl ha generado una gran expectativa en el público estadounidense y, consecuentemente, un importante impacto económico. Los entradas más baratas no bajan de los 4.785 dólares en el mercado secundario, mientras que las más caras oscilan entre los 20.000 y los 30.000. El precio de un anuncio televisivo de 30 segundos ronda los 8 millones de dólares, aunque la cadena NBC ha llegado a vender espacios por 10 millones. El año pasado, la final entre Philadelphia Eagles y Kansas City Chiefs fue la más vista de la historia, con 127.7 millones de espectadores en Estados Unidos.

El espectáculo de medio tiempo y la controversia con Bad Bunny

Este partido es seguido en ese país, y también en otras partes del planeta, no solo por quienes gustan de este deporte, sino también por quienes entienden poco o nada de touchdowns, quarterbacks, linebackers y pañuelos amarillos. Gran parte del atractivo para los legos en la disciplina de la pelota ovalada radica en el tradicional espectáculo de medio tiempo, que esta vez durará 13 minutos y estará a cargo de Bad Bunny.

La elección del cantautor puertorriqueño fue anunciada por la NFL en septiembre y generó malestar en la derecha estadounidense por los posicionamientos públicos del artista. Ese fastidio se multiplicó luego de que el domingo pasado, durante la ceremonia de entrega de los premios Grammy, el músico cuestionara la política antiinmigratoria del Gobierno de Donald Trump.

Incluso el presidente estadounidense objetó la designación de Bad Bunny como protagonista del espectáculo de medio tiempo: consideró que era “una elección terrible” que “sembrará odio”. Trump, que el año pasado se convirtió en el primer mandatario en ejercicio en asistir al Super Bowl, declinó la invitación esta vez y sus partidarios organizaron un concierto alternativo (denominado All-American Halftime Show) con artistas ideológicamente afines como Kid Rock.

El Super Bowl como evento de unión

El lunes, el comisionado de la NFL, Roger Goodell, definió a Bad Bunny como “uno de los grandes artistas del mundo” y aseguró que utilizará su show para “unir a la gente”. El jueves, en la conferencia de prensa previa al partido, el artista, quien el año pasado fue el más reproducido en Spotify en todo el mundo, evitó polémicas. “Solo quiero que la gente se divierta. Va a ser fácil. La gente solo tiene que preocuparse por bailar. Ni siquiera tienen que aprender español”, sostuvo.

Que por primera vez un artista cuyo repertorio está íntegramente grabado en castellano protagonice el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl resulta significativo para la comunidad latina de Estados Unidos (estimada en más de 60 millones de personas), sobre todo en tiempos adversos para ella. Y también es un movimiento más de la NFL en su proyecto de acercamiento a nuevas audiencias en América Central y del Sur, entre otros territorios.

La NFL como una liga global

Como parte de esa política de expansión, la NFL ha llevado partidos de su temporada a distintos rincones del planeta. En esta campaña fueron siete, que se jugaron en Londres (tres), Dublín, Madrid, Berlín y São Paulo. En la próxima serán nueve, que se llevarán a cabo en Londres (tres), París, Múnich, Madrid, Melbourne, Río de Janeiro y la Ciudad de México.

El Super Bowl es mucho más que un simple partido de fútbol americano. Es un evento que genera emociones, controversias y unión, reuniendo a personas de todo el mundo en torno a un espectáculo deportivo y cultural.

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