El dólar en el centro de la escena financiera
El dólar oficial cerró este viernes 19 de diciembre a $1.475, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negociaba a $1.451. Por último, en el segmento informal, el blue se negociaba a $1.485.
El dólar volvió a quedar en el centro del tablero financiero argentino, pero no por un salto abrupto del precio contado, sino por un cambio de reglas que obliga al mercado a recalcular escenarios.
El giro de las bandas y el nuevo centro de gravedad del dólar
Desde 1816 señalaron que el mercado venía reclamando una política más decidida de acumulación de reservas y que el anuncio de una «nueva fase» fue suficiente para empujar a la baja los rendimientos de los bonos. En esa lectura, el mensaje fue claro: el programa deja de tener un único objetivo y reconoce un trade-off entre desinflación y recomposición de divisas, con impacto directo en el precio del dólar y sus expectativas.
Reservas: la promesa que el dólar va a testear todos los días
Desde 1816 explicaron que uno de los interrogantes centrales es si el nuevo esquema permitirá compras significativas de reservas. Y ese punto, para el mercado, no es menor: la mejora en bonos puede convivir con un dólar financiero exigente si la acumulación de divisas no aparece con fuerza y continuidad.
Brecha y dólares financieros: el techo como frontera psicológica
Desde 1816 señalaron que la reacción inicial fue excelente en bonos, pero el comportamiento del CCL dejó una señal incómoda: la cotización terminó operando por encima del techo de la banda en el arranque posterior a los anuncios. Ese dato, resaltaron, no es anecdótico: si los financieros se sostienen arriba del techo, se complica el camino para flexibilizar ciertas restricciones y se vuelve más difícil que el mercado «valide» el nuevo régimen sin fricciones.
Tasas, pesos y el «carry» bajo un dólar más previsible
Para Delphos, el nuevo régimen fortalece la ecuación de riesgo de las estrategias de carry en pesos porque preserva el proceso de desinflación con reglas operativas y herramientas de esterilización, al tiempo que mejora la consistencia cambiaria.
Con un verano cargado de vencimientos, metas y expectativas, el dólar aparece como el precio que resume todos los dilemas. Y, como siempre, no alcanza con mirar una cotización: hay que observar bandas, brecha, reservas, tasas y la capacidad real de sostener el nuevo equilibrio.
El mercado puede festejar un rally de bonos, pero si las cotizaciones financieras se sostienen por encima del techo operativo, el esquema queda tensionado. En otras palabras, el dólar ya no es solo un precio: es una prueba permanente de consistencia.
El anuncio busca justamente mejorar esa ecuación: habilitar una acumulación de reservas más sostenible, reabasteciendo el proceso de remonetización sin abandonar la batalla contra la inflación. En ese marco, destacaron la incorporación de un esquema de compras preanunciadas en el mercado oficial con un tope de participación ligado al volumen promedio.
El nuevo marco reduce el riesgo de episodios defensivos de ventas de reservas cuando el spot se acerca a la banda superior, justamente porque el esquema corrige el sesgo a la apreciación real. Pero, al mismo tiempo, remarcaron que el riesgo de cola sigue existiendo: una ampliación de la brecha cambiaria puede alterar los incentivos y reabrir tensiones en el dólar financiero.
El techo de la banda se convirtió en una frontera psicológica: si el dólar financiero insiste en cruzarla, alimenta la idea de «precio atrasado»; si vuelve a ubicarse por debajo con brecha contenida, el esquema gana aire. En ese juego, la brecha no es un detalle: es la variable que define qué tan creíble luce el sendero.
El BCRA priorizaría la administración de liquidez mediante operaciones con instrumentos del Tesoro en pesos y repos con entidades financieras, pactadas diariamente a una tasa definida con referencia al mercado secundario. Ese marco, para el dólar, es relevante porque ordena expectativas y reduce la probabilidad de shocks por descalces monetarios.
El anuncio mejora fundamentos, pero el veredicto lo dará la ejecución. Si el BCRA logra ubicarse comprador, si la brecha retoma un sendero bajista y si el techo de la banda deja de ser un imán para el dólar financiero, el escenario base es de mayor estabilidad.
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