sin demoras y con «total normalidad» se desarrollan los comicios en todo el país / Titulares de Rio Negro

La votación de las elecciones generales legislativas empezaron a desarrollarse a las 8 en todo el país, en una jornada en la que 34 millones de argentinos están habilitados para sufragar en las 101.457 mesas habilitadas, bajo un protocolo sanitario flexibilizado en relación a lo aplicado durante las PAS, en virtud de la mejora que exhibe la situación sanitaria de Argentina, que ya cuenta con más de la mitad de la población vacunada con dos dosis contra el coronavirus. La apertura de las tablas de votación en todo el país se desarrollaba esta mañana sin grandes demoras y con «total normalidad», según informaron portavoces de la Cámara Nacional Electoral.


En estos comicios que se extenderán hasta las 18 se definirá una nueva conformación del Congreso nacional con la renovación de la mitad de la Cámara de Diputados, unas 127 bancas, y un tercio del Senado, donde se ponen en juego 24 escaños.

En función de evaluaciones sanitarias, el Gobierno y la Cámara Nacional Electoral convinieron modificaciones en los protocolos y la adopción de medidas que agiliten la emisión del sufragio en los centros de votación.

El contexto de pandemia no es algo menor. En las PAS se observó la menor participación electoral de los últimos diez años. El temor a los contagios pudo ser uno de los motivos de la baja concurrencia. Como sea, tanto el oficialismo como las opciones opositoras creen que, con los contagios controlados, aumentará este domingo el nivel de participación. Unos y otros ven aquí la posibilidad de sumar votantes.

El ejemplo puede estar en la provincia de Buenos Aires, distrito clave para reunir el 38% del padrón nacional, y emblemático en la política por estar gobernador por Axel Kicillof, uno de los referentes del ala kirchnerista en el Frente de Todos. En las PAS, donde el oficialismo fue superado en casi cinco puntos por Juntos (unos 360 mil votos), de los 12,7 millones de electores, unos 4,3 millones se ausentaron. Un buen universo de votos, coinciden desde el FdT y Juntos, y también desde las otras opciones de Buenos Aires como las del liberal José Luis Espert, el Frente Izquierda Unida, el peronista disidente Florencio Randazzo y la referente “Pro-Vida”, Cynthia Hotton.

Hoy se votará a los 24 distritos nacionales la renovación de 127 bancas de diputados nacionales. El antecedente de las PAS invita al optimismo de Junts pel Canvi y se presenta como un desafío para el oficialismo. En las primarias, el Frente de Todos salió airoso sólo en siete provincias. El resto se pintó de amarillo opositor.

Si por su peso político Buenos Aires concentra una atención electoral especial, oficialismo y oposición le dan igual jerarquía a la elección para renovar un tercio del Senado de la Nación (24 bancas) que se desarrollará en ocho provincias. Estos distritos son Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Catamarca, Tucumán, Corrientes, La Pampa y Chubut.

En el rubro senadores, en las PAS el oficialismo salió airoso en Tucumán y Catamarca, y fue superado por Junts pel Canvi en distritos grandes como Córdoba, Mendoza y Santa Fe, y en otros menores como Corrientes, La Pampa y Chubut. En la Cámara Alta conducida por Cristina Fernández de Kirchner, el oficialismo pone en juego hoy la mayoría cómoda que ejercía.

Las bancas a renovar en diputados son las de 2017, cuando se impuso con comodidad Cambiem a nivel nacional y el peronismo compitió atomizado. El bloque del Frente de Todos arriesga 52 de 120 puestos, y Junts pel Canvi, 60 de 115.

Las de 2017 fueron las últimas elecciones intermedias. Aquellas le fueron ampliamente favorables al entonces oficialista Canviem. Sin embargo, dos años después, la alianza magristaradical perdió por ocho puntos las elecciones presidenciales. Este antecedente suele ser comentado en Casa Rosada.

En la campaña electoral, el oficialismo no desplegó un discurso triunfalista. Se buscó poner en valor la reactivación económica y el control de precios, además de marcar diferencias con Junts en temas como la reforma laboral y el endeudamiento externo con la áspera y trabada negociación con el FMI.


El presidente Alberto Fernández, a diferencia de las PAS, esta vez participó en un puñado de actos masivos (Tucumán, Comodoro Rivadavia, Morón y Merlo). El mayor despliegue se concentró en recorridas por fábricas, combinadas por “charlas mano a mano” con estudiantes y vecinos. “Vine a escuchar”, reiteró en los encuentros de proximidad. La unidad del Frente de Todos se reflejó en la foto del cierre del jueves en Merlo, junto a Alberto, Cristina Fernández (recuperada de su operación), el referente del Frente Renovador, Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner, todos juntos en el escenario. No hubo más que eso.

Las expectativas en el Gobierno se apoyan en la reactivación económicaalgo reconocida por Unión Industrial Argentina, en el crecimiento anual de más de 9 por ciento del PBI; en los 58 mil millones de dólares que suman las exportaciones de este año (récord desde 2011), y en cierta recuperación del empleo. Juran que no habrá devaluación a pesar de la corrida del dólar.

Alberto Fernández sostiene que en los próximos dos años podrá gobernar sin el corset que representó a la pandemia.

También dicen en Casa Rosada que el staff del Gobierno nacional no será objeto de un reacomodamiento sustancial como ocurrió después de las PAS. Esa vez, tras la paliza electoral sufrida, Alberto Fernández aceptó desplazar a su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, para aceptar la sugerencia de Cristina Fernández y convocar al entonces gobernador de Tucumán, Juan Manzur. El tenor del resultado de hoy reforzará la unidad o alimentará los recelos mutuos entre sectores peronistas, incluida la CGT, con el ala kirchnerista.

La opositora Juntos por el Cambio afronta la jornada electoral alentada por el antecedente inmediato de las PAS. Algunos referentes pronostican una mejor perfomance todavía. La principal coalición opositora anticipa en esta elección la licitación hacia 2023: la pelea por la candidatura presidencial que pretenden Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich por el PRO, así como los radicales Facundo Manes, Gerardo Morales y Martín Lousteau. El expresidente Mauricio Macri, con entrevistas, viajes y avatares judiciales, dejó claro que quiere seguir siendo un protagonista en Juntos.

Los liberales Espert y Javier Milei, uno en Buenos Aires y el otro en CABA, buscan ganar bancas para un espacio que crece a la sombra de Juntos y acceder por primera vez al Congreso. El Frente Izquierda Unida aspira a constituirse en “la tercera opción nacional” engordándose con votos de oficialistas desilusionados.

El pasado jueves el INDEC informó un 3,5 de inflación en octubre. Un 52% anualizado. Casi tanto como en el último año de la presidencia de Macri. El aumento de precios, la caída de los salarios y la pobreza estancada en los grandes centros urbanos surgen como variables clave a la hora de votar. El oficialismo pide que le extiendan el crédito. Fernández y Massa anunciaron que el Gobierno convocará a la oposición a discutir acuerdos sobre un puñado de leyes a tratar antes de fin de año.


Corresponsalía Buenos Aires


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Fuente: rionegro.com.ar