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Taxistas adaptándose a Uber y Didi

Taxistas adaptándose a Uber y Didi

La evolución de los taxistas en la era de las aplicaciones de transporte

Una fila interminable de taxis detenidos, bocinas, bombos y carteles que denunciaban una competencia desleal. Así era la postal habitual en pleno centro porteño cuando Uber desembarcó en Buenos Aires. El Obelisco se transformó varias veces en escenario de protesta amarilla: los taxistas, organizados por el gremio, cortaban calles y reclamaban que las aplicaciones de viajes eran ilegales. El escenario cambió: cada vez más conductores se sumaron a las aplicaciones para conseguir más viajes.

“Nos estaban robando el laburo en la cara”, dice Rubén Ávalos, taxista desde hace 30 años. Lo dice con el mismo tono con el que se recuerda una traición. Él estuvo en varias manifestaciones. Y en las que siguieron. También pegó calcomanías de “No a Uber” en los vidrios de su auto, en la luneta, en los laterales, en el corazón del volante.

Pero algo cambió. Hoy Rubén trabaja con Cabify. “¿Qué querés que haga? Hay que comer. Y si no podés contra ellos, te tenés que unir”, dice, y se encoge de hombros. Durante años, la relación entre las plataformas de transporte y los taxistas fue una guerra abierta. Las apps representaban, para los choferes tradicionales, una competencia desleal: cobraban menos, no exigían licencia profesional ni seguro especial, no pagaban los mismos impuestos. Los taxis tenían una historia, una matrícula, una parada. Las apps tenían un GPS, un botón y clientes en un solo toque.

Por su parte, Oscar tiene otra manera de ver la trasformación. Arrancó con el taxi hace más de 28 años; era el trabajo de su padre que cuando falleció le dejó por herencia. “Me parecía ingrato vender lo que él me había dejado para mí y no practicarlo», cuenta un taxista que hoy trabaja con la app de Uber. El hombre recuerda con exactitud cuando comenzó la “guerra” entre Uber y los taxistas. Nunca participó de las marchas, aclara, y considera que fue un momento de “politiquería barata”. Pero sí presenció el rechazo de sus colegas.

“Están muy afianzados a lo que es la parte convencional y tradicional. Entonces mucha gente no está adaptada a tener una cuenta bancaria, a cobrar los viajes con tarjeta”, dice sobre los conductores tradicionales. Agrega que le avisó al gremio que esto era inevitable, porque ya conocía la app de sus viajes al exterior. “Sabía que tarde o temprano iba a llegar”, menciona.

La transformación, para él, fue progresiva: “Me acuerdo que un domingo salió en el diario que la aplicación aceptaba a los taxis y ese mismo domingo me anoté. A los tres días me dieron el alta para poder funcionar. Así que después, la primera vez que tuve un viaje con la app fue como medio extraño, pero fue atractivo. Y de a poco me fui familiarizando”, remarca.

La diferencia, asegura, se nota. “Los ingresos mejoraron porque esto está más sistematizado y vos tenés mucha más demanda en cuanto a los viajes. Aparte, direccionás el día en la zona donde vos querés trabajar”, sostiene. El cambio no es solo económico: “Hoy cambió la forma de pedir un servicio, todo se hace a través de un celular o de internet, o de lo que es todo lo avanzado. Si vos hoy no te aggiornás al mundo moderno con la tecnología, estás afuera”.

A tres años de la integración del taxi a su plataforma, Uber actualmente cuenta con más de 17.000 taxistas que cada mes eligen utilizar la app como una herramienta para complementar ganancias. Los viajes realizados por taxis a través de la app de Uber representan casi el 10% del total de viajes en Argentina.

En promedio, los taxistas activos en la app completan más de 100 viajes por mes, y Buenos Aires, Córdoba y Tucumán se consolidan como las ciudades con mayor presencia de taxis registrados activos en la plataforma.

“Cada vez más taxistas eligen la app de Uber para acceder a oportunidades económicas. Este crecimiento demuestra que la tecnología puede integrarse positivamente al ecosistema del taxi, aportando beneficios concretos tanto para conductores como para usuarios”, expresó Eli Frías, Responsable Regional de Operaciones de Uber para Argentina, Paraguay y Uruguay.

Actualmente, más de 7.700 taxistas forman parte de DiDi en Buenos Aires. La empresa manifestó a Clarín que hay más del doble de taxistas que iniciaron el proceso de registro. Uno de los principales factores detrás de esta tendencia, aseguran, es el acceso a herramientas y beneficios que optimizan el día a día de los taxistas, como enlazar viajes de forma continua y mapas de calor para ubicar zonas de alta demanda.

El conductor que heredó el taxi de su padre lo resume así: “Van a tener que convivir obligatoriamente porque todo va cambiando. Cambió la forma de pedido de un servicio por parte de la gente. Si vos no te aggiornás a eso, va a quedar muy obsoleto el trabajo. Ya está pasando. Hoy los viajes de calle son muy espontáneos y rápidos de tener».

Afirma que muchos colegas se resistieron, pero después se acercaron a él para pedirle ayuda. “Poné la aplicación, práctica y vas a ver lo que es”, les dijo. Hoy, muchos ya lo hicieron.

Sin embargo, desde la Federación Nacional de Conductores de Taxis, José Ibarra, secretario general, manifestó a este medio que “la lucha contra las app de transporte continúa. Ya enviamos un proyecto de ley para que el Gobierno porteño regularice las aplicaciones y que nos pongan en igualdad de condiciones. A nosotros, por supuesto, esto nos preocupa mucho porque nos golpea de muchos lados: la parte económica y la falta de trabajo”, dice.

En resumen, la llegada de las aplicaciones de transporte ha generado una transformación en el trabajo de los taxistas, quienes han tenido que adaptarse a la tecnología para seguir siendo competitivos en el mercado. A pesar de las resistencias iniciales, cada vez más conductores optan por trabajar con estas plataformas para mejorar sus ingresos y satisfacer las demandas de los usuarios en la era digital.

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