La realidad detrás de la licitación de los caños para el gasoducto
La licitación para la provisión de caños del gasoducto de 480 kilómetros destinado a la exportación de gas natural licuado (GNL) dejó al descubierto algo más profundo que una simple derrota comercial para Techint, la compañía dirigida por Paolo Rocca.
La diferencia de precios, los tiempos del proceso y la estructura real de costos del sector exponen una pérdida de competitividad de Techint que difícilmente pueda explicarse apelando a dumping o competencia desleal.
El proceso, que culminó con la adjudicación a la empresa india Welspun, fue presentado por algunos sectores como una amenaza a la industria nacional. Sin embargo, el análisis detallado de la licitación y de la cadena de producción de los caños pone de manifiesto un escenario distinto: el de una empresa local históricamente dominante que no logró ofrecer precios competitivos, aun controlando buena parte del proceso productivo.
Verdad incómoda: los caños de Techint no son 100% argentinos
Uno de los principales argumentos esgrimidos por Techint tras perder la licitación fue el supuesto uso de insumos chinos por parte del proveedor ganador. Pero ese planteo omite un dato central: la chapa para caños de gasoductos no se produce en la Argentina.
En los hechos, según pudo saber iProfesional, la chapa que utiliza Tenaris para fabricar caños en el país en realidad es importada en su totalidad desde Brasil.
Entonces, el agregado de valor a nivel local es limitado: el proceso que se hace en Argentina se limita solo al plegado y a la costura del caño.
No hay, por lo tanto, producción integral del insumo crítico dentro del territorio argentino.
Una licitación en la que participaron 15 proveedores
La licitación del gasoducto evidenció, además, un marcado interés internacional por invertir en proyectos energéticos en la Argentina, con base en Vaca Muerta. En total, se recibieron ofertas de 15 proveedores de países tan diversos como Argentina, España, China, India, Colombia, México, Japón, Grecia y Turquía.
De ese universo, seis empresas avanzaron a la etapa final, tras ser aprobadas técnicamente y homologadas bajo estándares internacionales. Entre ellas había compañías argentinas, chinas e indias.
Welspun, una empresa con presencia en 50 países y más de 30.000 empleados, presentó la oferta económicamente más competitiva entre todos los proveedores técnicamente habilitados.
Una licitación en la que Techint siempre corrió por detrás
La propuesta de Welspun rondó los 203 millones de dólares, lo que implicó una diferencia contundente frente a Tenaris. La oferta del grupo Techint fue un 45% más cara, con una brecha superior a los 90 millones de dólares.
Incluso después de una mejora posterior, Tenaris apenas redujo su propuesta en un 5%, quedando todavía 80 millones de dólares por encima del proveedor ganador. Las ofertas chinas, por su parte, también resultaron más caras que las de la empresa india pero más competitivas que las de Tenaris, siendo un 15% más elevadas que la propuesta que finalmente terminó como ganadora.
Los datos son difíciles de relativizar: aun controlando la fabricación de la chapa y contando con décadas de experiencia en el sector, Techint no logró acercarse al mejor precio del mercado.
El argumento del dumping, debilitado
El mensaje que deja la licitación es incómodo para Techint: el planteo de dumping aparece, en este contexto, más como una reacción defensiva que como un argumento técnico sólido. Fuentes consultadas por este medio explicaron que cuando una empresa controla la cadena de valor, importa sus propios insumos y aun así queda fuera de competencia, el problema difícilmente sea externo.
En medio de la polémica, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger publicó un largo y contundente mensaje en su cuenta de X para referirse a la licitación.
«Si las licitaciones se hacen otorgándole un first-refusal a una empresa, es probable que no se presenten muchos oferentes. Sabrían que muchas ofertas que hagan serían inútiles porque habrá una empresa que podrá ganarles luego de ellos presentar su precio. El resultado será mucha menos competencia futura en el sector y, eventualmente, costos más altos», esgrimió.
Y concluyó: «Vaca Muerta va a representar oportunidades increíbles en los próximos años. Habrá negocios, empleo y riqueza para crear para todos. Pero para ello hay que mirar con sentido estratégico. Pensar a largo plazo. Y en ese contexto lo más importante es respetar los contratos y las reglas de juego. Algo que le ha costado horrores a Argentina donde parece prevalecer el corto plazo aun si implica resignar todo el futuro. Es mucho más negocio para todos (incluso para Techint aunque hoy no lo vea así) que esta industria crezca competitiva y sana. El día que dejemos de mirar el próximo paso dejaremos de andar en círculos y empezaremos a andar en serio. Tenemos todo el futuro por delante».
En resumen, la licitación para la provisión de caños del gasoducto revela una falta de competitividad de Techint a pesar de controlar buena parte del proceso productivo. El planteo de dumping se debilita al considerar la realidad de la cadena de producción y los precios ofertados por los diferentes proveedores. La importancia de respetar contratos y reglas de juego para fomentar un ambiente de competencia sana y promover el crecimiento de la industria en Argentina.
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