Tecnología para el desarrollo – 18/09/2022 – Ronaldo Lemos / Brasil

Una vez pasadas las elecciones, Brasil necesita urgentemente definir una agenda de desarrollo que tenga en cuenta el tema tecnológico. Ningún país es capaz de desarrollarse en el mundo de hoy sin tener este tema como eje central.

Otros países se dieron cuenta de esto mucho antes que nosotros, especialmente en Asia. Japón, Corea del Sur y China son ejemplos notorios.

A fines de la década de 1970, estos países vieron que la tecnología debería verse como una infraestructura. No solo como un sector específico de la economía, sino como la base de la eficiencia y la innovación en todos los demás sectores económicos y sociales. Esa visión lo cambió todo. El resultado está ahí para ser visto.

En Brasil, lamentablemente, las políticas tecnológicas están definidas por una agenda reactiva. La semana pasada, un asesor de Anatel, al tratar la futura agenda tecnológica del país, propuso regular fuertemente las aplicaciones que corren en Internet, diciendo la siguiente frase: «Actualmente, la [aplicações de internet] son los villanos».

Desafortunadamente, en los últimos años Brasil ha abandonado la pregunta «¿qué hacer?» a favor de la pregunta «¿quién tiene la culpa?».

El país se ha especializado en buscar culpables de sus males. Como si definir y castigar a estos culpables automáticamente condujera a un futuro brillante. No funcionó. Es hora de que el país vuelva a preguntarse «¿qué hacer?». Y, una vez que decidas, implementa la decisión.

En tecnología, esto se traduce en agendas propositivas y estructurantes, no en la búsqueda de “villanos”. Siempre me gusta decir que la tecnología trae desafíos y oportunidades. Los desafíos son inevitables, gratis.

Sucederán de todos modos. Las oportunidades necesitan mucha planificación, esfuerzo e inversión para materializarse. Y aquí es donde el país tiene la culpa. Nos hipnotizan los desafíos y nos olvidamos de las oportunidades.

Las oportunidades que el país puede aprovechar son innumerables. Empezando por la denominada Industria y Agricultura 4.0. En un momento en que vivimos una ola de desindustrialización y cierre de unidades industriales, la conjunción de tecnología y manufactura puede abrir caminos y ayudar a revertir esta tendencia. Ya llegó la infraestructura para esto, que es 5G en el modelo “pura sangre” adoptado por el país.

En la agricultura, es lo mismo. El país ya es competitivo en esta área. Si agrega una capa de tecnología a la producción agrícola, adoptando las llamadas prácticas de «agricultura de precisión», puede lograr avances aún mayores.

Además, el país necesita apostar por las tecnologías verdes. Hoy en día, existe un dilema entre explorar reservas fósiles y avanzar hacia fuentes limpias.

Este dilema se puede superar, como lo demostró la Cumbre del Clima de Brasil, que contó con una gran asistencia, celebrada en la Universidad de Columbia, en Nueva York, durante los últimos tres días. Tomando decisiones tecnológicas inteligentes, es posible avanzar hacia un modelo de liderazgo en sustentabilidad, sin perder eficiencia y sin dejar de aprovechar los recursos naturales del país.

El país debe elegir. Como dice el economista guineano Carlos Lopes: “Los países sólo tienen éxito cuando tienen muy pocas prioridades”. En vísperas de las elecciones, Brasil sigue sin prioridades en el campo de la tecnología. Pensando solo en desafíos, no en oportunidades.


Ya era – Protagonismo entre 1996 y 2014 en el ámbito de la gobernanza de internet

Ya es – falta de protagonismo del país en foros tecnológicos internacionales

Ya viene– necesidad del país de recuperar el terreno perdido en el debate tecnológico mundial


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Noticia de Brasil
Fuente: uol.com.br