La tensión en Tel Aviv: vivir bajo la amenaza constante de un ataque
Suenan las alertas antimisiles en los celulares de Tel Aviv y, aunque los israelíes saben que en teoría tendrían diez minutos para buscar un refugio, aquí los tiempos se acortaron.
Los vecinos cuentan que los últimos ataques iraníes dañaron radares y las alertas perdieron precisión. Por eso ya están entrenados en que, entre el sonido insistente que altera los teléfonos y las sirenas que paralizan la ciudad, hay apenas cuatro, cinco o seis minutos para ponerse a salvo. No más.
La rápida reacción ante la señal de alerta
¿Y si el aviso llega en medio de una autopista? Acabábamos de cruzar la frontera terrestre entre Jordania e Israel cuando, sobre la Kvish 6, la ruta rápida de más de 200 kilómetros que conecta el norte con el sur del país, llegó la señal de alerta.
En fila, varios autos pararon de inmediato sobre la banquina debajo de un puente. El instinto, y la advertencia de quien manejaba, nos expulsó del coche y, sin pensarlo dos veces, saltamos el guardarrail y nos despeñamos por un terraplén de tierra y basura.
El impacto de los ataques y la respuesta israelí
“¿Escuchaste eso? Quiere decir que lo bajaron”, me dicen.
“Que lo bajaron” significa que el misil fue interceptado por el sistema de defensa aérea y antimisiles israelí bautizado, líricamente, como “cúpula de hierro”.
Las consecuencias de la guerra en Tel Aviv
Es un domingo intenso en los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra instalaciones estratégicas de Irán, que devuelve con la misma moneda.
Esta última versión de guerra, que lleva más de una semana y que, en un intento de remitir a las hazañas de héroes medievales, llaman “operación furia épica” se parece más a una tragedia de Sófocles que al cantar de Mio Cid.
La preocupación por el uso de armas prohibidas
“Las bombas de racimo son armas de efecto intrínsecamente indiscriminado que jamás deben usarse”, ya había denunciado Erika Guevara Rosas, directora general de Investigación, Incidencia, Política y Campañas de Amnistía Internacional.
Por las esquirlas de misiles que lastimaron a personas y dañaron viviendas, autos y edificios, Irán estaría atacando con bombas racimo, prohibidas por el derecho internacional humanitario.
La vida cotidiana bajo la amenaza constante
En pocos minutos, una grúa retiró escombros y los restos del auto. Dos camiones hidrantes y una cuadrilla de personal municipal limpiaron la zona que quedó vallada. Es indispensable tratar de recuperar la normalidad. Aunque sea aparente.
En las próximas dos horas, las alarmas volverán a sonar dos veces y las puertas de los edificios que cuentan con refugios subterráneos permanecerán abiertas para los vecinos que viven allí y para todo aquel que pase y pida cobijo.
La incertidumbre y la adaptación a la situación
Así fue como terminamos en un primer subsuelo de cemento armado, junto al estacionamiento de una casa de departamentos a la que nos invitó un vecino.
Los chicos comenzaron esta semana a tener clases online, como en los tiempos del covid, y sus papás pudieron volver a sus empleos, siempre y cuando los lugares de trabajo cuenten con refugios.
Conclusión
La situación en Tel Aviv es crítica, con ataques constantes que obligan a los ciudadanos a refugiarse en lugares seguros en cuestión de minutos. La escalada de violencia entre Estados Unidos, Israel e Irán ha dejado heridos y daños materiales, mientras la población intenta mantener cierta normalidad en medio de la adversidad.
