Tía Maruca cierra una de sus plantas de producción en San Juan
Una de las empresas líderes en el mercado argentino de galletitas, Tía Maruca, ha confirmado el cierre definitivo de una de sus plantas de producción en la localidad de Albardón, provincia de San Juan. Esta decisión se debe a una situación financiera insostenible provocada por la caída del consumo masivo, la cual ha impactado negativamente en varios sectores de la industria alimenticia.
El crecimiento de Tía Maruca en el mercado argentino
Desde sus inicios en 1998 como un emprendimiento familiar, Tía Maruca ha logrado posicionarse en el mercado argentino con una propuesta basada en recetas artesanales de galletitas. Con el tiempo, la empresa ha ampliado su presencia comercial, incorporando nuevas líneas de productos y expandiendo su red de distribución, incluso incursionando en el mercado de exportación hacia países vecinos. La adquisición de la planta de Dilexis en San Juan en 2017 fue un hito importante en su crecimiento.
La caída del consumo y el cierre de la planta en Albardón
La disminución sostenida del consumo masivo ha impactado en las operaciones de la planta de Albardón, la cual operaba a tan solo un 52% de su capacidad instalada a principios de 2026. Esta situación ha generado un aumento en los costos por unidad producida, afectando la competitividad de la empresa frente a otras alternativas en el mercado. Ante este escenario, la decisión de cerrar la planta se hizo inevitable.
Impacto en los trabajadores y la economía local
El cierre de la planta de Tía Maruca en Albardón ha tenido un impacto directo en los trabajadores, quienes han iniciado reclamos sindicales por las condiciones de desvinculación propuestas por la empresa. Esta situación también repercute en la actividad económica de la región, afectando a proveedores, servicios logísticos, empresas de mantenimiento industrial y comercios locales que dependían de la planta para su actividad.
El panorama de la industria alimenticia y el ajuste de producción
El caso de Tía Maruca se enmarca en un contexto más amplio donde varias empresas del sector alimenticio han debido ajustar sus niveles de producción debido a la caída del consumo. La competencia creciente de marcas regionales y otros canales de comercialización ha presionado los márgenes de rentabilidad de las empresas, dificultando la sostenibilidad de algunas operaciones.
Conclusiones
El cierre de la planta de Tía Maruca en Albardón representa un cambio significativo en la estructura productiva de la empresa, marcando el fin de una etapa de crecimiento y expansión. Esta decisión no solo afecta a los trabajadores y a la economía local, sino que también refleja los desafíos que enfrenta la industria alimenticia en un contexto de menor consumo y mayor competencia. Es fundamental buscar soluciones que permitan mitigar el impacto social y económico de estas situaciones.
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