Se sigue gastando, pero ahora se recauda más. Y eso, en un contexto de inflación creciente, no es una buena noticia. Especialmente porque los analistas advierten que el gobierno está perdiendo potencia en su argumento fiscal.
Por un lado, la inflación sigue en niveles altos, y aunque el gobierno ha logrado contenerla en cierta medida, las expectativas siguen siendo elevadas. Esto implica que los ingresos tributarios seguirán siendo afectados por la inflación, lo que pone en riesgo la sostenibilidad del superávit fiscal a largo plazo.
Por otro lado, la deuda sigue creciendo a un ritmo acelerado. A pesar de los esfuerzos del gobierno por refinanciarla a tasas más bajas, el stock de deuda sigue aumentando, lo que pone en duda la capacidad de pago del país a mediano plazo.
Además, la falta de un programa económico consistente y creíble sigue generando incertidumbre en el mercado. Si bien el gobierno ha logrado contener la crisis cambiaria en el corto plazo, la falta de un plan integral para estabilizar la economía sigue siendo una de las principales preocupaciones de los inversores.
En resumen, a pesar de los números positivos del último informe fiscal, la incertidumbre sigue siendo la principal característica del mercado argentino. La falta de un plan económico consistente, la creciente inflación y la sostenibilidad de la deuda son los principales desafíos que enfrenta el gobierno en el corto y mediano plazo.
Esperemos que Toto Caputo y su equipo puedan encontrar una solución a estos problemas y logren estabilizar la economía argentina en el futuro cercano. Mientras tanto, los inversores seguirán atentos a cualquier señal que indique un cambio en la política económica del gobierno y ajustarán sus estrategias en consecuencia.
En el panorama económico actual, se confirma la tendencia de que los rubros de peso en el presupuesto, como las jubilaciones, los planes de asistencia social y los subsidios a los servicios públicos, continúan en ascenso. Esta situación cobra relevancia en un año electoral, donde la sensibilidad de estos temas se ha puesto de manifiesto en recientes protestas. Se espera que estos rubros sigan en aumento, lo cual se refleja en un incremento del gasto jubilatorio en términos de PBI, llegando a un 0,8%, casi el doble de lo erogado hace un año, superando incluso el promedio durante la gestión anterior.
La combinación de la nueva fórmula indexatoria y una inflación a la baja son los factores clave detrás de este incremento en el gasto jubilatorio. Sin embargo, en el actual contexto político, es poco probable que se lleven a cabo reformas estructurales en estos rubros, como lo insinuó Javier Milei al desautorizar cualquier referencia a un nuevo régimen jubilatorio. Por tanto, la continuidad del superávit primario sigue en duda, ya que dependerá de la fuerza de la recuperación económica para que la recaudación tributaria supere el aumento real del gasto.
Silobolsas freezados
Ante la expectativa de un acuerdo con el FMI, las miradas se vuelven hacia los silobolsas, donde se encuentra almacenado un significativo stock de soja equivalente a unos u$s4.000 millones. Sin embargo, las noticias provenientes del campo no son alentadoras para un mercado financiero ansioso por la entrada de divisas. A pesar de la reducción de las retenciones, los productores muestran cautela en la venta de su producción debido a la volatilidad del mercado internacional.
Los analistas del negocio agropecuario recomiendan aprovechar el precio actual y cerrar negocios, pero la mayoría de los productores aún no han fijado los precios de su cosecha. Esto podría implicar que gran parte de la producción deberá venderse a los valores del mercado a mediados de año. Por otro lado, se destaca que para mayo, se prevé un alto volumen de vencimientos de deuda bancaria en el agro, lo que podría incentivar la liquidación de las exportaciones en esa fecha.
En este escenario, surge la preocupación sobre si mayo ya se considera «largo plazo» para los productores y si estarán dispuestos a retener la mercadería más allá de esa fecha. La incertidumbre en el campo y la situación internacional son elementos clave a tener en cuenta en las decisiones de comercialización.
En resumen, el panorama económico actual muestra un aumento en los rubros de peso en el presupuesto, como las jubilaciones y los subsidios, mientras que en el sector agropecuario, la cautela y la volatilidad del mercado internacional impactan en las decisiones de los productores. La incertidumbre política y económica plantea desafíos para la estabilidad financiera y la recuperación económica, que dependerán en gran medida de la evolución de estos factores en los próximos meses.
