El joven maquinista Pablo: una vida dedicada al tren
Con el correr de las horas, después del choque de trenes en el sur de España que provocó al menos 41 víctimas fatales, comienzan a conocerse las historias de las personas que murieron en la tragedia que conmociona a todo ese país y el mundo.
Entre los cuerpos que fueron hallados en medio del «amasijo de hierro» en que se convirtieron las formaciones más afectadas está el de Pablo, el joven maquinista que conducía el tren Alvia que había salido desde Madrid y se dirigía a Huelva.
Una vida dedicada al tren y la tecnología
Pablo, que además de maquinista era ingeniero informático y fotógrafo aficionado, había regresado hacía poco tiempo a su Alcorcón natal, el municipio ubicado en la comunidad de Madrid.
El suyo fue uno de los primeros cuerpos identificados en el tren Alvia. Los primeros vagones de esa formación fueron los que más sufrieron en el accidente después de haberse encontrado de frente y a más de 200 kilómetros por hora con el tren Iryo que descarriló por causas que todavía se investigan.
Un talento joven truncado
Tenía 27 años y pasó toda su infancia en el barrio Ondarreta. Estudió primero en el colegio público Santo Domingo, donde su madre fue profesora hasta junio pasado, y después en el IES La Arboleda, donde cursó la ESO y el bachillerato.
En 2016 comenzó a estudiar Ingeniería Informática en la Universidad Carlos III de Madrid, donde se recibió en 2019. Sin embargo, decidió no ejercer esa profesión y se formó como maquinista en Cetren, el primer centro privado homologado por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) del Ministerio de Transportes. En 2020 ya tenía licencia y diploma de maquinista.
Un homenaje en las vías
Poco después se incorporó a la empresa estatal Renfe como maquinista. Los primeros años estuvo asignado a servicios regionales en Cataluña y hace poco había podido regresar a Madrid. Hacía pocos meses recorría el trayecto Atocha-Chamartín-Córdoba.
La muerte de Pablo conmocionó a todo Alcorcón y también dejó una marca muy grande en el resto de los maquinistas. Los compañeros de distintas líneas le rindieron homenaje este martes, haciendo sonar las bocinas de sus formaciones.
Un legado de pasión por los trenes
La vida de Pablo, marcada por su pasión por los trenes y su talento en la tecnología, se vio truncada en un trágico accidente que enlutó a toda una comunidad. Su dedicación y amor por su trabajo lo convirtieron en un ejemplo para sus compañeros y en un referente en el mundo ferroviario. Su recuerdo perdurará en cada viaje, en cada estación, en cada kilómetro de vías que recorren los trenes que tanto amaba.
