Protestas en Irán: Caos y represión en medio de un apagón de comunicaciones
Las protestas en Irán han escalado a niveles alarmantes, con informes de un funcionario iraní que sugiere que unas 2.000 personas han perdido la vida durante los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Lo que comenzó como una manifestación contra el aumento del costo de vida, se ha transformado en un movimiento masivo en contra del régimen teocrático que gobierna el país desde 1979.
Hospitales convertidos en zonas de guerra
Testimonios de residentes en Irán describen los hospitales como auténticas zonas de guerra, con escasez de insumos y bancos de sangre. Médicos relatan cómo han tenido que lidiar con heridas de bala, tanto de munición real como de perdigones. La falta de suministros y la sobrecarga de pacientes muertos o heridos han llevado a una crisis humanitaria en medio de las protestas.
Represión despiadada y cifras alarmantes
Las fuerzas de seguridad han respondido a las protestas con munición real y una ola de arrestos, incluso condenando a muerte a manifestantes en un proceso sumario y sin garantías legales. Se estima que el número de muertos podría ascender a miles, según informes de corresponsales y fuentes de la agencia de noticias Reuters. Organizaciones de derechos humanos han denunciado cientos de muertes y miles de detenciones en medio de la represión.
Comunicaciones bloqueadas y testimonios desgarradores
El apagón en las comunicaciones ha dificultado la transmisión de información desde el interior de Irán, pero algunos iraníes han logrado comunicarse a través de Starlink, el internet satelital de SpaceX. Los relatos de residentes en Teherán describen un ambiente de control extremo, con puntos de control en cada esquina y interferencias en el acceso a internet. Los testimonios de quienes han logrado comunicarse hablan de escenas de caos y violencia inimaginables.
En medio de la incertidumbre y el miedo, la comunidad internacional observa con preocupación la situación en Irán, donde la represión ha alcanzado niveles sin precedentes. Las cifras de muertos y detenidos continúan en aumento, mientras las voces de los iraníes que claman por libertad y justicia son sofocadas por la brutalidad del régimen. La comunidad internacional debe actuar con urgencia para detener esta escalada de violencia y garantizar la protección de los derechos humanos en Irán.
