Una travesía pensada para durar meses se transformó en un recorrido imprevisible que sigue moviéndose, paso a paso, más de dos décadas después.
Un desafío personal que cambió de escala y hoy marca una de las aventuras a pie más largas registradas.
Un camino que nadie imaginó que seguiría creciendo
Lo que comenzó como una apuesta entre amigos tomó un rumbo inesperado.
Desde el extremo sur del continente, un caminante solitario empezó a empujar una ruta que atravesaría selvas, hielo, fronteras y burocracias.
A cada tramo surgían nuevas dudas: ¿hasta dónde podía llegar?, ¿qué límite faltaba cruzar?
La historia avanzó, pero nunca con la facilidad que se imagina desde afuera.
Entre obstáculos naturales y trabas humanas, el viaje se volvió algo más grande que su propio protagonista.
¿Cómo ha sido la travesía?
La travesía corresponde al británico Karl Bushby, quien en 1998 decidió partir desde Punta Arenas, Chile, con un objetivo radical:
volver a Inglaterra caminando sin utilizar ningún tipo de transporte.
Datos clave del recorrido
- Lleva 27 años comprometido con la llamada Expedición Goliath.
- Cruzó el Tapón del Darién, una de las selvas más difíciles y peligrosas para atravesar a pie.
- Caminó sobre el hielo del estrecho de Bering, un logro alcanzado por muy pocas personas.
- En Rusia enfrentó problemas de visa, incluyendo un periodo de detención que frenó temporalmente su avance.
- La ruta es continua: cada nuevo tramo se conecta con el anterior, sin saltos ni transportes intermedios.
Cada decisión implica meses de planificación, y cada retraso puede mover todo el itinerario como fichas de dominó.
Lo que queda detrás de un viaje así
La aventura no solo muestra resistencia física, sino también el peso de las fronteras, la burocracia y los climas extremos.
El recorrido ha sido un espejo de cómo cambia el mundo: políticas migratorias, conflictos geopolíticos, restricciones locales, todo afecta su paso.
También es un experimento humano: vivir del camino, depender de desconocidos, adaptarse a territorios que cambian de un día a otro.
Un final que todavía no llega
Bushby sigue avanzando, aunque su llegada a casa aún no tiene fecha clara.
La pregunta que queda abierta es simple pero inevitable: ¿qué pasará cuando el viajero que nunca se detuvo finalmente vea la puerta de su hogar?



