El testimonio de Anais Castro: una mirada al horror vivido en Venezuela
En medio de la conmoción causada por la detención de Nicolás Maduro, el relato de Anais Castro, una conductora radial venezolana exiliada, arrojó luz sobre la realidad que se vivía a diario en el país bajo el régimen bolivariano.
Anais, conocida por su participación en Urbana Play, compartió su experiencia en Perros de la Calle, donde describió cómo fue crecer en un Venezuela que se desmoronaba lentamente.
El inicio de la pesadilla
Para Anais, el primer indicio de la crisis que se avecinaba llegó en 2007, con el cierre del canal RCTV. «Tenía 14 años y fue la primera vez que presencié la violación a la democracia», recordó. Aquel evento la llevó a participar en protestas y a enfrentarse a la represión del régimen.
Esa primera exposición la marcó a fuego: «No sabía lo que era una bomba lacrimógena ni si te mataba. Cuando me cayó por primera vez en los pies, me empecé a asfixiar y pensé que me moría».
El miedo como estudiante
Anais también compartió cómo la corrupción y el control político se infiltraron en todos los aspectos de la sociedad venezolana. Desde la discriminación en centros de salud hasta la falta de recursos en hospitales, cada experiencia dejaba una marca imborrable en su vida.
Años más tarde, como enfermera voluntaria, presenció la tragedia de una niña cuya herida se infectó por la precariedad del sistema de salud.
Una salida marcada por la corrupción del régimen
Ante la creciente crisis y el peligro constante, Anais decidió exiliarse junto a su familia. Sin embargo, incluso en su intento de ayudar a su madre desde el exterior, se enfrentó a la corrupción del gobierno venezolano.
Desde ser extorsionada en el aeropuerto hasta tener que sacrificar sus ahorros para salvar a su madre, cada paso fuera de Venezuela estaba marcado por la injusticia y la opresión.
«Permítannos tres días de alegría»
El testimonio de Anais refleja la lucha constante del pueblo venezolano por la libertad y la justicia. Su celebración por la captura de Maduro no es solo un acto de alegría, sino un grito de esperanza y deseo de un futuro mejor.
«Nosotros ya salimos a la calle en el 2014 cuando ni siquiera lo podían ver por televisión porque la censura mediática era tan brutal y tan bestial que ni siquiera lo podías ver por televisión», recordó Anais, defendiendo la valentía y la determinación del pueblo venezolano.
En un llamado a la comprensión y al respeto, Anais pidió que se permitiera a los venezolanos celebrar y encontrar un momento de paz después de años de sufrimiento y opresión.
«No te pido que lo entiendas, te pido que nos respetes y que nos regalen tres días para que el venezolano pueda ir al Obelisco a bailar y festejar. Esta gente tiene 10 años sin ver a su mamá… que vaya y sienta justicia un ratico por todo lo que le robaron. No nos contaminen la alegría», concluyó Anais, representando la voz de un pueblo que busca redención y esperanza.
