Restauración de un mural monumental en el Plaza Hotel Buenos Aires
¿Cómo es trabajar con la sensación de que un error, un fallo, puede cambiar la historia de una obra de arte de valor incalculable? Un bien patrimonial que tiene un propietario, pero que su importancia trasciende lo privado. Es probable que la restauradora Cristina Lancellotti y su equipo no estén pensando en esta «espada de Damocles», pero la forma en que llevan a cabo su tarea, da cuenta de la percepción de la importancia en todo cuanto hacen.
La importancia de la restauración del mural de Jorge Soto Acebal
Con movimientos minuciosos y delicados, y herramientas muy pequeñas, llevan meses trabajando en la restauración de una obra de arte monumental. Un mural de más de once metros de ancho por siete de alto, del artista plástico argentino Jorge Soto Acebal. A favor, se encuentra bajo techo, a cubierto y en el interior del salón principal del Plaza Hotel Buenos Aires. En contra, fue «tapado» por cuatro manos de pintura; incluso, en algunas partes, con enduido.
Y aunque existían indicios de cómo había realizado Soto Acebal esta obra de arte en la década del 30, pudieron confirmarlo: toda la obra pictórica está plasmada sobre hojas de oro de 22 quilates. Esto representa un desafío en la restauración, pero además se trata de toda una curiosidad, por el tamaño del mural.
La importancia histórica del Plaza Hotel Buenos Aires
La recuperación de esta obra de motivos gauchescos es parte de la puesta en valor del que fue el primer hotel cinco estrellas de la Ciudad y que su mentor -Ernesto Tornquist, industrial, terrateniente, banquero, comerciante, etc.- pensó para que se transformara en un hito durante los festejos del Centenario de la Patria. Lo logró con creces.
El desafío de la restauración
Restauradora de obras de arte, formada en la Universidad del Arte de Florencia (Italia), Lancellotti tiene un currículum muy reconocido entre sus pares; trabajó en la Parroquia Notre Dame La Grande de Poitiers -monumento francés, famosa por su fachada esculpida en el Siglo XII- y en El Cairo Islámico -corazón medieval de la capital egipcia-. Y aquí en la Casa Rosada, en el Museo de Arte Decorativo, en los palacios vecinos San Martín y Paz, entre muchos otros lugares.
«Los análisis y los cateos in situ nos permitieron conocer y comprobar las técnicas y materiales utilizados en el mural. El soporte de la pintura -es decir, la pared- es yeso, tiene una capa de bol amarillo (una arcilla que normalmente se ve de color rojo), luego hojas de oro de 22 quilates, y finalmente la capa pictórica. Lo que buscaban al pintar sobre el oro, evidentemente, era darle un efecto metálico a la obra de arte. Encontramos en otros edificios, como el Palacio Paz, en donde hallamos hojas de oro en las decoraciones del techo del Salón Redondo, igual que en el Palacio Biol. Pero nunca en un mural tan grande«, explica Lancellotti.
El cuidado de los materiales y la técnica utilizada
Donde se perdió la capa pictórica, se puede ver claramente el dorado. «El oro nunca se daña, es un material muy noble. Además no altera el color de la obra de arte. Pensemos que este mural estuvo sometido a humedad y debajo de muchas capas de pintura, sin embargo el oro se conserva en un gran porcentaje. Otros metales se oxidan e invariablemente alterarían el color de la pintura del mural», explica Lancellotti.
Los retoques de color se hacen sólo donde está el faltante, con micro pinceles; aún en este mural enorme, trabajan con herramientas muy pequeñas. Las hojas de oro son tan delgadas que se pueden volar al mínimo movimiento de aire y tienen el tamaño de la hoja de un papel glacé.
La restauración integral del Plaza Hotel Buenos Aires
Esta modernidad se introduce en el Plaza Hotel y los Tornquist encargan una remodelación total de sus interiores, y aquí es cuando llegan los murales de Soto Acebal; hay otros en los salones comunes, más pequeños, que también serán recuperados. Tienen motivos de animales nativos, como ñandúes, llamas y pumas.
Otra parte importante de la restauración son las fachadas del ala histórica. Y una de las características distintivas, sus bay window. Son las originales, de 1909. Se las limpió en general con un arenado y luego de manera minuciosa, todos sus detalles. Porque desde la vereda no se alcanza a ver, pero tienen un trabajo de ornamentación muy bonito. Ya tienen dos manos de pintura antióxido y más adelante serán pintadas de gris oscuro, tal el color original.
«Afortunadamente hay mucha documentación fotográfica del hotel, lo que nos permitió restituir muchas partes de la fachada, como por ejemplo ventanas que habían sido cerradas. O llevar a su aspecto original las ventanas ojivales de la mansarda», cuenta el ingeniero Marcelo Lozano, gerente de construcción del Grupo Alvear.
El futuro del Plaza Hotel Buenos Aires
Junto a Lancellotti y Lozano, acompañó en esta nueva recorrida por la obra Andrés Kalwill que es director de nuevos desarrollos del Grupo Alvear. Informó que la obra tiene un nuevo plazo, ya que se extendió un año más, así es que se espera que finalice entre fines de 2028 y principios de 2029. El ala nueva se encuentra en pleno avance: ya se construyeron los cinco pisos de subsuelo, más planta baja y tres pisos. En este momento, entre ambas obras, trabajan más de 160 obreros en el lugar.
En conclusión, la restauración del mural monumental de Jorge Soto Acebal en el Plaza Hotel Buenos Aires es un trabajo minucioso y delicado que requiere de expertos como Cristina Lancellotti para preservar la historia y la belleza de esta obra de arte única en su estilo. La importancia de mantener viva la memoria de un hotel emblemático como el Plaza Hotel Buenos Aires se refleja en cada detalle de esta restauración integral que busca devolverle su esplendor original a través del cuidado de sus materiales y la aplicación de técnicas especializadas.
