La crisis en el sector lácteo argentino
Los movimientos en el sector lácteo argentino han sido constantes en las últimas semanas, con empresas que cierran, se reactivan o entran en procesos de liquidación judicial. En este escenario, la reciente quiebra de Alimentos Refrigerados SA (ARSA) ha desatado una carrera entre los principales jugadores del mercado lácteo del país.
La empresa, que alguna vez perteneció a SanCor y operaba en el segmento de postres y yogures refrigerados, quebró a fines de 2025 tras fracasar su concurso preventivo. Con más de 500 empleos perdidos y un expediente judicial en curso, la atención de la industria láctea se centra en el destino de ARSA y sus marcas emblemáticas.
La puja por la adquisición de ARSA
Cuatro grupos importantes han presentado ofertas para adquirir los activos de ARSA. Vicentin busca el control total de la empresa con una oferta de u$s2,5 millones, mientras que Elcor SA ha optado por un esquema desglosado ofreciendo u$s1 millón por la unidad productiva de Arenaza y otros u$s450.000 por las marcas que producía ARSA.
Por su parte, Tregar y Vacalin también han manifestado interés en la adquisición de ARSA, solicitando autorización judicial para inspeccionar las instalaciones y evaluar su capacidad operativa.
La disputa por las marcas emblemáticas
Un aspecto crucial en la adquisición de ARSA es el destino de las marcas emblemáticas como Shimy, Yogs, Sancorito, Sublime, Vida o Lechelita. La venta de la división de productos frescos de SanCor a Vicentin en 2016 incluyó la transferencia de las plantas productivas y el registro de las marcas, pero no el nombre comercial de SanCor.
Por lo tanto, cualquier empresa que adquiera ARSA deberá enfrentarse a un dilema operativo inmediato, ya que no podrá utilizar el nombre SanCor en los envases ni en la comercialización de los productos. Esto implicará un rediseño completo de imagen y «packaging» para reposicionar las marcas independientemente.
El futuro de las marcas Shimy y Yogs
La operación de venta de ARSA probablemente resultará en una reingeniería de producto, con las marcas Shimy y Yogs saliendo al mercado bajo una nueva identidad corporativa. Las empresas deberán implementar estrategias comunicacionales para explicar a los consumidores el cambio de marca y garantizar la continuidad de la calidad y sabor de los productos.
Cualquier intento de utilizar la marca SanCor sin un contrato vigente podría derivar en acciones legales por infracción de marca, lo que obstaculizaría la distribución de los productos en el mercado.
Resumen
La quiebra de ARSA ha desencadenado una intensa competencia entre los principales actores del sector lácteo argentino por la adquisición de la empresa y sus marcas emblemáticas. La venta de ARSA implicará un rediseño completo de imagen y packaging para reposicionar las marcas Shimy y Yogs en el mercado, bajo una nueva identidad corporativa. La disputa por el control de estas marcas refleja la complejidad del sector lácteo y la importancia de la propiedad intelectual en la industria alimentaria.
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