Una mirada a los Balances Trimestrales de las Empresas Argentinas
Los balances de las empresas suelen revelar mucho más que los números propios de cada compañía. Dan cuenta de una dinámica económica. En el caso de la actualidad argentina, la cosa parece clara: se trata de una actividad partida en al menos dos porciones bien identificadas. Es algo clave para el inversor.
Los balances del primer trimestre de las principales empresas que cotizan en la Bolsa ofrecen una radiografía mucho más precisa de la economía que cualquier indicador aislado.
Allí aparecen un sector energético que atraviesa su mejor momento; compañías de consumo masivo obligadas a ajustar costos para sobrevivir; una industria con recuperación desigual y bancos que ya empiezan a acusar el deterioro de la calidad crediticia.
Un relevamiento de la consultora Qualy sobre empresas líderes confirma, además, una característica que viene repitiéndose desde hace meses: el programa económico logró estabilizar variables financieras, pero esa estabilidad todavía no se traduce de manera homogénea en la economía real.
El consumo muestra su lado más frágil
Las alimenticias muestran el costado más frágil del escenario actual. Las ventas agregadas retrocedieron 2,8% interanual y, lo más preocupante, también cayeron los márgenes de rentabilidad del negocio: el margen operativo bajó de 4% a apenas 2,9%.
Las ventas agregadas de Arcor, Mastellone, Molinos y Morixe cayeron 2,8% respecto del primer trimestre del año pasado, al pasar de $2.090 millones a $2.032 millones.
Es cierto que el margen neto mejoró, pero no por una recuperación del consumo sino por diferencias de cambio y resultados financieros, un efecto contable que no implica mayor generación de caja.
La reacción empresaria fue clara: menos deuda, mayor liquidez y reducción de inventarios. Es decir, fortalecimiento del balance para atravesar un mercado que todavía no termina de despegar.
Vaca Muerta y el petróleo como gran ganador del modelo
El contraste es absoluto cuando se observan los números de las energéticas. En esos casos, los números son propios de una economía en expansión:
- Ventas creciendo 42,8% en YPF, Vista, Pampa, Tecpetrol, Pan American y Pluspetrol
- Margen operativo saltando de 7,8% a 19,4%
- Ganancias netas multiplicándose más de cinco veces
La combinación de mayores volúmenes, mejores precios y ganancias de eficiencia convirtió al complejo energético en el principal motor corporativo de la Argentina.
Incluso con tasas más elevadas, las empresas redujeron su deuda financiera relativa y conservaron un perfil de financiamiento mayoritariamente de largo plazo.
No es casualidad: Vaca Muerta continúa siendo el sector más dinámico de la economía y el principal generador de dólares del país.
La industria mejora en promedio pero no para todos
El bloque de insumos difundidos ofrece probablemente la lectura más interesante. En promedio, las ventas crecieron 14% y todos los márgenes mejoraron. Sin embargo, el agregado esconde realidades muy distintas.
Los buenos resultados de Aluar y Ternium compensaron pérdidas registradas por Holcim, Rigolleau, Sidersa y Celulosa, lo que demuestra que la recuperación industrial todavía está lejos de ser uniforme.
Empresas vinculadas al aluminio y al acero compensan las pérdidas de otras ligadas al cemento, el vidrio o la celulosa. La conclusión es evidente: no existe una recuperación industrial uniforme, sino actividades favorecidas por la construcción energética y minera conviviendo con mercados que todavía permanecen deprimidos.
Es, en definitiva, la misma heterogeneidad que varios economistas vienen describiendo desde hace meses: algunos sectores ya operan cerca de niveles récord mientras otros siguen muy lejos de la normalidad.
El dato bancario que empieza a preocupar al mercado
Quizás la señal más relevante para adelante provenga del sistema financiero. Los tres bancos analizados registran una caída del 12% en sus ingresos operativos, una reducción a la mitad del margen neto y, sobre todo, un salto del 128% en los cargos por incobrabilidad.
Traducido al lenguaje cotidiano, significa que las familias y empresas están teniendo mayores dificultades para cumplir con sus préstamos.
Paradójicamente, el crédito sigue expandiéndose: los préstamos crecieron 16%, bastante por encima de los depósitos, elevando la relación préstamos-depósitos de 0,76 a 0,86.
Es una buena noticia porque hay mayor intermediación financiera, pero también un foco de vulnerabilidad si la actividad no acelera lo suficiente.
La economía de dos velocidades que muestran los balances
La fotografía corporativa coincide con una idea que ya circula en la City: el plan económico consiguió ordenar los precios relativos y estabilizar el frente financiero, pero todavía convive con una demanda interna débil y con un crédito que comienza a mostrar tensión.
La Argentina de hoy no es una economía en recesión generalizada ni tampoco un boom homogéneo. Es una economía de dos velocidades, donde el petróleo y las actividades exportadoras empujan, mientras el consumo y parte del mercado interno siguen esperando que la estabilidad termine de convertirse en crecimiento.
En resumen, los balances trimestrales de las empresas argentinas reflejan una economía con sectores que se encuentran en plena expansión, como el energético, mientras que otros, como el de consumo, muestran signos de fragilidad. La industria presenta mejoras en promedio, pero con realidades muy distintas entre sus componentes. El sistema financiero comienza a mostrar señales de preocupación con una mayor incobrabilidad en préstamos. En definitiva, la economía argentina actual se caracteriza por ser de dos velocidades, con desafíos y oportunidades que marcan un panorama heterogéneo y dinámico.
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