El auge de la energía nuclear en Wall Street
Wall Street ha cambiado drásticamente su visión sobre la energía nuclear en los últimos meses. Lo que antes era un sector evitado por el estigma histórico, hoy es la prioridad de los grandes fondos. El uranio se ha convertido en el activo estrella de las proyecciones para la próxima década.
El respaldo de los gigantes financieros
Goldman Sachs lidera esta postura con una tesis alcista o «bullish» extremadamente sólida. El banco asegura que estamos ante un cambio de paradigma energético global que beneficia a los inversores. La demanda de energía limpia y constante está impulsando los precios a niveles nunca vistos.
Otros gigantes financieros como Bank of America y Morgan Stanley coinciden en este diagnóstico financiero. El consenso es casi total: el mundo no puede alcanzar sus metas ambientales sin el átomo. Esto coloca al mineral en una posición de escasez estratégica muy valiosa para los mercados.
El ambicioso plan de EE.UU. y el renacimiento del átomo
La tesis de Goldman Sachs se apoya en un dato contundente para el futuro cercano. Estados Unidos planea la construcción de 20 nuevos reactores nucleares en las próximas dos décadas. Este despliegue masivo busca garantizar la autonomía energética y reducir la huella de carbono nacional.
El abismo del suministro y un déficit proyectado del 32%
El gran motor del precio no es solo la mayor demanda, sino la falta de oferta. Durante años, los bajos precios desincentivaron la apertura de nuevas minas de uranio a nivel global. Ahora, la industria se enfrenta a un cuello de botella que será muy difícil de resolver.
Goldman Sachs advierte que para el año 2045 existirá un déficit de suministro del 32%. Esto significa que un tercio de la demanda proyectada no tendrá combustible disponible en los mercados. Esta brecha física entre producción y consumo suele disparar las cotizaciones de manera muy violenta.
El veredicto de los pesos pesados de Wall Street
Bank of America (BofA) fue uno de los primeros en ponerle precio a este rally. Sus analistas proyectan que la libra de uranio podría tocar los USD 135 en el corto plazo. Consideran que el mercado está subestimando la velocidad del crecimiento de la demanda asiática y europea.
Morgan Stanley pone el foco en la infraestructura necesaria para la Inteligencia Artificial. Los centros de datos de IA consumen cantidades masivas de electricidad de forma ininterrumpida cada día. La energía nuclear es la única que puede alimentar estos servidores las 24 horas.
Cómo invertir desde Argentina: Cedears y opciones locales
Para el inversor local, la forma más sencilla de sumarse a esta ola es a través de los Cedears. Existe una empresa líder indiscutida en este rubro que cotiza en la Bolsa de Comercio local. Se trata de Cameco Corporation (CCJ), la mayor minera de uranio del mundo occidental.
Al comprar el Cedear de Cameco, el ahorrista argentino se dolariza y apuesta al precio del mineral. Se opera en pesos a través de cualquier ALyC o aplicación de bolsa de forma legal. Es una excelente manera de proteger el capital contra la devaluación y capturar la suba.
La visión final: ¿Es el uranio el nuevo oro para el 2045?
La tesis de inversión a largo plazo parece estar más vigente que nunca en este momento. La combinación de apoyo estatal, demanda tecnológica y escasez geológica es casi perfecta para el inversor. El uranio ha pasado de ser un mineral cuestionado a ser el salvador del sistema.
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