La lucha contra la pesca ilegal en el Atlántico Sur
La depredación que sufre el Atlántico Sur a manos de una flota extranjera de al menos 600 buques es un problema que preocupa a las autoridades argentinas. Estos buques se mantienen sobre la milla internacional 201, pero incursionan de forma ilegal en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina, poniendo en riesgo la soberanía y la sustentabilidad de los recursos marinos.
Una sanción ejemplar contra buques chinos
En un intento por frenar esta práctica, el área de Agricultura, Ganadería y Pesca impuso una multa de $2.700 millones de pesos a dos buques chinos, el Bao Feng y el Bao Win, que operaban ilegalmente en la ZEE argentina. Estas embarcaciones, controladas por capitales chinos pero con base fiscal en Samoa, se dedican principalmente a la captura de calamar, un negocio que mueve alrededor de 1.000 millones de dólares.
El uso de banderas de conveniencia
Para eludir regulaciones y abaratar costos, estos buques operan bajo «banderas de conveniencia». El Bao Feng navegaba bajo pabellón de Vanuatu, mientras que el Bao Win estaba registrado en Panamá. Ante la presión diplomática, Vanuatu retiró el registro al Bao Feng, que luego fue rebanderado en Tanzania para poder seguir operando.
La importancia de la Disposición 20/2026
La sanción impuesta a estos buques es resultado de la aplicación de la Disposición 20/2026, que cierra los vacíos legales utilizados por las flotas extranjeras para eludir sanciones en aguas argentinas. Esta medida reafirma la política de tolerancia cero del Gobierno argentino frente a la pesca ilegal y busca proteger los recursos marinos del país.
Control y detección en la milla 200
Las autoridades argentinas han intensificado los controles en torno a la milla 200 para combatir la pesca ilegal. Gracias a la tecnología de rastreo satelital, como la plataforma Skylight, se ha logrado detectar y sancionar a buques como el Bao Feng y el Bao Win, que realizaban maniobras de pesca ilícita en aguas argentinas.
Retos en la lucha contra la pesca ilegal
A pesar de las sanciones impuestas, la pesca ilegal en el Atlántico Sur sigue siendo un desafío. Las multas millonarias pueden ser absorbidas como un costo operativo por las grandes corporaciones pesqueras chinas, lo que no impide que continúen con sus actividades extractivas. Además, la legislación argentina tiene limitaciones para incautar las embarcaciones en aguas internacionales, lo que dificulta aún más la erradicación de esta práctica.
Conclusiones
La pesca ilegal en el Atlántico Sur, especialmente en la ZEE de Argentina, representa una amenaza para la soberanía y la sustentabilidad de los recursos marinos. A pesar de las sanciones impuestas, la lucha contra esta práctica requiere de un mayor compromiso internacional y de medidas más efectivas para detenerla y proteger los ecosistemas marinos.
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