El monto promedio de la deuda por deudor en la Ciudad de Buenos Aires es de $7,16 millones, frente a los $3,45 millones a nivel nacional. Esto refleja una mayor concentración de deuda en la población porteña, donde el 15,03% de los deudores concentra el 61,34% del total de la deuda.
En cuanto a la distribución de la deuda por categoría de deudores, el 44,72% corresponde a deudores en situación 3, el 29,94% a deudores en situación 4 y el 25,34% a deudores en situación 5. Esto indica que la mayoría de la deuda se concentra en deudores con atrasos superiores a 90 días, lo que representa un desafío para las entidades financieras que buscan reducir la morosidad.
En este contexto, los fideicomisos financieros emergen como una alternativa atractiva para mitigar el riesgo de morosidad en los créditos. Su estructura robusta y sus mecanismos de protección permiten a los inversores mantener la calidad crediticia de sus carteras, incluso en escenarios adversos como el actual, donde la mora está en niveles elevados.
En conclusión, los fideicomisos financieros son una herramienta eficaz para gestionar los riesgos asociados a la morosidad en los créditos, especialmente en un contexto de incertidumbre económica como el actual. Su capacidad para preservar la calidad crediticia y absorber pérdidas les convierte en una opción atractiva para los inversores que buscan proteger sus carteras de los efectos negativos de la mora. Con un enfoque en la calidad de los activos, el incremento en los niveles de aforo y la liquidez como elementos clave, los fideicomisos financieros se presentan como una alternativa sólida en un entorno financiero desafiante.
En definitiva, la combinación de criterios de selección más exigentes, mayores niveles de protección y mecanismos de mitigación de riesgos hacen de los fideicomisos financieros una opción a considerar para los inversores que buscan minimizar el impacto de la morosidad en sus carteras de créditos.