La crisis económica que atraviesa Argentina ha impactado de manera significativa en uno de los sectores más tradicionales y emblemáticos de la economía: las panaderías. El consumo de pan ha caído hasta un 60%, lo que ha llevado a un escenario de pérdida de empleos y cierres de establecimientos en todo el país.
Menos consumo y compras cada vez más pequeñas
Martín Pinto, presidente de la Federación de Panaderos de Merlo, ha alertado sobre la drástica disminución en el consumo de pan, que ha oscilado entre un 50% y un 60% en los últimos meses. Esta situación se ve reflejada en la forma en que las familias argentinas realizan sus compras, optando por adquirir cantidades más pequeñas de productos básicos debido a la disminución de su poder adquisitivo.
Además, se ha observado una tendencia en la que los clientes prefieren llevar solo una o dos unidades de pan para cubrir sus necesidades diarias, lo que evidencia la pérdida de capacidad de compra de los hogares. Incluso los jubilados, que destinan gran parte de sus ingresos a la compra de medicamentos, han reducido su consumo de pan.
Panaderías al límite por la caída de ventas y los costos
La caída en la demanda ha impactado directamente en la actividad diaria de las panaderías, muchas de las cuales operan con niveles de producción reducidos debido al desplome de las ventas y al aumento de los costos operativos. El incremento en las tarifas de servicios públicos y el encarecimiento de materias primas esenciales, como la harina, han contribuido a agravar la situación.
Una situación poco común en el rubro es la creciente cantidad de personas que acuden a las panaderías para solicitar alimentos en lugar de comprarlos, lo que refleja la magnitud de la crisis que atraviesa el sector. Martín Pinto ha descrito la situación como crítica, con una caída libre que no parece detenerse, afectando tanto al pan tradicional como a otros productos de pastelería.
Cuántas panaderías cerraron y cuántos empleos se perdieron
El impacto de la crisis se traduce en cifras alarmantes: se estima que alrededor de 2.850 panaderías han cerrado en todo el país, lo que ha provocado la pérdida de aproximadamente 17.000 puestos de trabajo en el sector. La combinación de menor consumo, aumento de costos y pérdida del poder adquisitivo ha generado una crisis sin precedentes en una de las actividades más arraigadas en la economía argentina.
En resumen, la crisis económica ha golpeado duramente a las panaderías argentinas, con una caída significativa en el consumo de pan y productos de pastelería. Los cierres de establecimientos y la pérdida de empleos son una consecuencia directa de esta situación, que pone en riesgo la subsistencia de un sector clave en la economía del país.
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