El desafío de la soledad en los adultos mayores de Buenos Aires
No hubo escape de gas, ni un robo violento. No se escucharon golpes, y tampoco ruidos; nada que llamara la atención de los vecinos de un edificio ubicado en Recoleta. Hasta que un olor inusual despertó las sospechas del encargado. Un llamado a la policía y la confirmación: en el departamento hallaron muerta a una mujer de 92 años y desvanecida a otra, de 95. Ambas con demencia senil.
La noticia pone la lupa sobre una franja etaria que en Buenos Aires no para de crecer. El índice de envejecimiento de la población porteña muestra una evolución coincidente con lo que ocurre en muchas otras grandes ciudades del mundo: más adultos mayores -mayor esperanza de vida- y menos chicos -descenso en la natalidad-, lo que implica déficit en el recambio generacional.
Según los datos del Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad (IDECBA), en 2016 había 83,2 personas mayores de 65 años por cada 100 menores de 15, y en 2025 el número trepó a 92,3 cada 100.
El impacto de estas cifras se traslada a la forma en que habitan estas personas. Y el crecimiento de los hogares unifamiliares en esta franja etaria así lo refleja. Mientras en 2016 vivían solas 489.000 personas, en 2025 fueron 530.500. Esto en el contexto de una población total que prácticamente se mantuvo sin cambios (3.059.000 en 2016 – 3.086.500 en 2025); en rigor, como viene sucediendo desde hace casi 80 años.
En todo el país, el Censo 2022 mostró que el 24% de los mayores de 65 años vive solo; en doce años, los hogares unipersonales de personas mayores pasaron de 843.000 a 1.26 millones.
El papel del Estado y la comunidad en la atención de los adultos mayores
¿Solos por decisión o por imposición? Por supuesto la percepción de la soledad es un tema subjetivo, «pero cuando una persona se siente sola, pasa a ser un problema», advierte Mónica Navarro, psicóloga, especialista en psicogerontología y experta en género y vejez. Entiende que la «longevidad debe ser abordada como un tema social, sobre el cuál la política pública tiene mucho que decir.
Según datos del Renaper, a enero de 2025, hay 8.405 personas mayores de 100 años en todo el país. De ellas, el 75% son mujeres (6.274).
Julio Nemerovsky es un reconocido especialista en clínica médica y geriatría, y le dijo a Clarín que es muy importante fortalecer las redes de contención desde temprano: «Que esas redes ya estén preparadas para sostenernos. familiares, amigos y vecinos. Pensemos que en Argentina estamos envejeciendo al mismo ritmo que en los países desarrollados, pero no tenemos preparada la infraestructura y las instituciones para que estén a la altura de lo que nos ocurre».
La importancia del Estado en el cuidado de los adultos mayores
Coincide con Navarro en la importancia del Estado en este rol de sostén: «En una sociedad que va envejeciendo de manera sostenida el Estado debe sostener una política socio – sanitaria que permita identificar quiénes son las personas adultas mayores que se encuentran en riesgo. Detectarlas para poder ofrecerles algún tipo de contención y para realizar un diagnóstico del entorno; intervenir sin vulnerar sus derechos».
En esta «identificación» es donde los especialistas encuentran la clave de la calidad en atención de esta población. Saber quiénes son y cuáles son sus redes de sostén. «En el caso de Recoleta, no sabemos qué grado de lectura de la situación tenían sus vecinos o el encargado. Es tarea del Estado esta lectura», entiende Nemerovsky.
Conclusiones
Las redes sociales y lo económico son sin dudas un tamiz, entiende Navarro. «Más allá de la presencia de familia, amigos e incluso del Estado; los recursos tienen que ver también con lo concreto. Contratar a alguien para que te asista o limpie tu vivienda, y recursos para auto cuidarte, como es la comida de calidad, actividad física e incluso salidas sociales. Lo económico es un gran tamiz y no es necesario aclarar cómo afecta a los adultos mayores en este país».
En resumen, el crecimiento de la población de adultos mayores en Buenos Aires y en todo el país plantea desafíos importantes en cuanto a la atención y el cuidado de esta franja etaria. Es fundamental que el Estado, la comunidad y la familia trabajen de manera coordinada para garantizar la calidad de vida y el bienestar de los adultos mayores, brindando redes de contención y recursos necesarios para afrontar los desafíos que implica el envejecimiento de la población.






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