En las calles de Buenos Aires, el caos del tránsito se ve reflejado en las maniobras arriesgadas de los colectiveros, quienes muchas veces no respetan las normas de seguridad vial ni las reglas de comportamiento en el transporte público. Este problema se agrava aún más cuando los pasajeros se ven obligados a bajar entre contenedores de basura o cuando los colectivos no se acercan lo suficiente a la vereda para permitir un ascenso y descenso seguro.
Estas situaciones cotidianas de peligro e imprudencia pueden tener consecuencias fatales, como el trágico caso de la joven neuróloga en Villa Devoto que perdió la vida al ser aplastada por un colectivo. Este incidente es solo la punta del iceberg de un problema sistémico que afecta a miles de usuarios del transporte público en la Ciudad.
En medio de esta realidad preocupante, la falta de control y regulación por parte de las autoridades se hace evidente. A pesar de que existen normativas que establecen las obligaciones de los choferes de colectivos, como acercarse a la vereda y respetar las paradas designadas, la impunidad y la falta de sanciones efectivas permiten que estas infracciones se repitan una y otra vez.
La seguridad vial no solo es responsabilidad de los conductores, sino también de las empresas que brindan el servicio de transporte público. Las denuncias de los usuarios reflejan una serie de incumplimientos que van desde la falta de respeto a las normas de tránsito hasta la negativa a transportar equipaje o la falta de frecuencia en el servicio.
Es fundamental que las autoridades tomen cartas en el asunto y refuercen los controles y las sanciones para garantizar la seguridad de los pasajeros y mejorar la calidad del transporte público en la Ciudad. La incorporación de cámaras de vigilancia en las unidades y los controles de alcoholemia y narcotest son pasos en la dirección correcta, pero aún queda mucho por hacer para erradicar la impunidad y la negligencia en las calles de Buenos Aires.
En definitiva, la seguridad vial es un derecho fundamental que debe ser garantizado para todos los ciudadanos. Es hora de tomar medidas concretas para acabar con las prácticas irresponsables en el transporte público y construir un sistema de movilidad más seguro y eficiente para todos.
