En 1885, el escocés Robert Fraser y el español Juan Echegaray se unieron para crear la «Sociedad Anónima Fábrica Argentina de Alpargatas», una empresa que transformaría el mercado textil del país y la región. Fraser, ingeniero, y Echegaray, fabricante de calzado, combinaron sus conocimientos para producir de manera industrial las tradicionales alpargatas, con base de yute y capellada de lona. Este acuerdo comercial marcó el inicio de una historia que se convertiría en parte de la identidad nacional y un símbolo barrial.
Para 1890, la empresa inauguró su primera fábrica en Barracas, en Avenida Regimiento de Patricios 1053, un lugar que se convertiría en un ícono industrial y manufacturero en la zona. Barracas se transformó en un centro de producción con la presencia de empresas como Aguila, Canale, Noel, Cruz de Malta, Piccaluga, Compañía General de Fósforos y Bagley, que también se establecieron en el barrio.
Sin embargo, a lo largo de los años, estas compañías se vieron afectadas por los vaivenes económicos del país, y la fábrica de Alpargatas no fue la excepción. A pesar de su cierre en la década de 1990, el edificio ha logrado resistir el paso del tiempo y se mantiene en pie como un testimonio de la historia industrial de Argentina.
La primera fábrica de Alpargatas, que hoy se encuentra en desuso, será intervenida para dar lugar a un nuevo proyecto llamado «Palacio Molina», que incluirá lofts, viviendas, estudios y oficinas, así como amenidades, locales y gastronomía en la planta baja. La empresa Ges Desarrollos será la encargada de llevar a cabo esta transformación que dará nueva vida a la antigua fábrica.
El arquitecto Fernando Baremboin, titular de Ges Desarrollos, cuenta con experiencia en proyectos de este tipo, habiendo trabajado en la refuncionalización de la segunda fábrica de Alpargatas, conocida hoy como «Molina Ciudad», así como en la recuperación de los docks de Puerto Madero y los silos de Dorrego.
El edificio original de la fábrica de Alpargatas presenta una arquitectura fabril clásica, con fachada ladrillera, ventanales enormes y techos altos. Las plantas libres y columnas de hierro, que aún conservan inscripciones que hablan del origen de la empresa en Escocia, son testigos mudos de su pasado industrial.
La historia familiar detrás de Alpargatas es tan fascinante como la empresa misma. Robert Fraser, el tataranieto del fundador, se embarcó en una investigación que lo llevó a descubrir el vínculo entre su familia y la fábrica de alpargatas. A través de entrevistas con ex empleados y la revisión de archivos locales y extranjeros, logró reconstruir la historia de la compañía y su impacto en la comunidad.
En la actualidad, la empresa continúa operando en Bella Vista, con oficinas comerciales en La Boca y un centro de distribución en Florencio Varela. A pesar de los cambios en la propiedad y la estructura de la empresa, la historia de Alpargatas sigue siendo un testimonio de la industria textil argentina y el trabajo de generaciones de alpargateros.
En resumen, la historia de la fábrica de Alpargatas es un reflejo de la evolución industrial de Argentina y el legado de una empresa que se convirtió en parte fundamental de la identidad nacional. A través de la investigación y el trabajo de personas como Robert Fraser, podemos reconstruir el pasado de esta emblemática compañía y su impacto en la comunidad.
