El gobierno libertario ha optado por realizar un ajuste fiscal a través de diferentes medidas, siendo una de las más efectivas la acumulación de una deuda flotante. Esta deuda, que asciende a alrededor de $5,6 billones en lo que va del año 2026, ha sido bautizada de manera interna como el «pagadiós, como política de Estado».
La caída de la recaudación, que descendió un 4,5% real interanual en marzo, ha obligado al gobierno de Javier Milei a implementar este tipo de ajustes para mantener el superávit fiscal. A pesar de la resistencia de algunos sectores, como el PAMI con una deuda de $500.000 millones, los recortes en obra pública y en subsidios al transporte y energía también han sido significativos.
El ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, ha ordenado un recorte adicional del 2,5% del gasto total del presupuesto, con una reducción del 2% en gastos corrientes y del 20% en gastos de capital. Esta medida se suma a los ajustes ya realizados en otras áreas y refleja la grave situación económica que atraviesa el país.
La falta de transparencia en la información y la acumulación de deuda flotante han complicado el diagnóstico de la situación. Sin un detalle consolidado ítem por ítem, los funcionarios reconocen que reconstruir la información es una tarea compleja que requiere revisar planillas y detectar «agujeros negros».
El impacto de esta acumulación de deuda ya se está sintiendo en el sector privado, con una ruptura en la cadena de pagos que afecta a proveedores, pymes y exportadores. La falta de cobro de proveedores y la acumulación de reclamos en el ARCA están generando un efecto dominó que amenaza con profundizar la crisis económica.
A pesar de los recortes en diferentes áreas, el pago de intereses de la deuda se mantiene intacto, lo que ha generado críticas por parte de sectores que consideran que el ajuste debería ser más equitativo. Mientras tanto, la deuda flotante sigue creciendo y ya equivale a alrededor de u$s4.000 millones, lo que refleja la magnitud del problema estructural que enfrenta el gobierno de Milei.
En resumen, el ajuste fiscal implementado por el gobierno libertario se basa en la acumulación de una deuda flotante que ha alcanzado cifras alarmantes. A pesar de los recortes en diferentes áreas, la falta de transparencia en la información y el impacto en el sector privado están generando preocupación en la población. La situación económica del país es crítica y las medidas tomadas hasta el momento parecen no ser suficientes para revertir la situación.
En medio de un panorama económico desafiante, el mes de marzo se destacó por la intensa actividad de ajuste fiscal que llevó a cabo el Gobierno. Con un gasto público reducido en un 30% durante el primer trimestre de 2026, las medidas implementadas impactaron de manera significativa en diversas áreas clave de la economía argentina.
**Una motosierra que corta gastos, pero no intereses**
Durante el mes de marzo, se destinaron la impresionante suma de $600.000 millones, lo que equivale a unos $19.354 millones diarios. Sin embargo, como señalan los despachos oficiales, la motosierra del ajuste llegó a todos los sectores, excepto a los intereses. En enero se dejaron de pagar los subsidios al transporte, en febrero se sumaron gastos sociales y del PAMI, y los pagos continúan siendo restringidos.
La deuda flotante hasta diciembre de 2025 mostró un incremento del 100% con respecto a diciembre de 2024, lo cual resulta ser una anomalía preocupante. Según estimaciones, la deuda total estaría rondando los $5,6 billones como mínimo, lo que genera incertidumbre y tensiones en la economía.
**Recesión y caída de ingresos: un panorama sombrío**
En términos económicos, el panorama no es alentador. La industria registró una caída del 8,7% interanual en febrero, acumulando un descenso del 6% en lo que va del año. Por otro lado, la construcción también mostró debilidad, a pesar de un leve crecimiento del empleo formal en enero. Sin embargo, el desempleo total aumentó al 7,5% en 2025 según datos del Indec.
La recaudación de marzo alcanzó los $16 billones, con un incremento nominal del 26,2% pero una caída real del 4,5%. En el primer trimestre, la caída real fue del 7,5%, el peor registro desde 2013. Factores como la disminución del comercio exterior, el empleo y la actividad económica han contribuido a esta situación.
**Un círculo difícil de romper: menos actividad implica más ajuste**
Economistas y funcionarios coinciden en que la economía se encuentra inmersa en un círculo vicioso, donde la menor actividad económica conlleva a una menor recaudación, lo que a su vez implica más ajustes. Este ciclo se retroalimenta, generando un escenario complicado de revertir.
El Gobierno ha optado por mantener un equilibrio fiscal, aunque esto implique acumular deudas y tensiones en el corto plazo. Se busca evitar una situación de descontrol en las finanzas públicas, aunque las medidas de ajuste continúen impactando en diversos sectores de la sociedad.
En resumen, el mes de marzo estuvo marcado por un intenso ajuste fiscal que impactó en la economía argentina. Con una reducción del gasto público, caída de ingresos y una situación recesiva en varios sectores, el desafío de encontrar un equilibrio entre la estabilidad fiscal y el crecimiento económico se presenta como uno de los principales retos para el Gobierno y la sociedad en su conjunto.
