El consumo de carne de cerdo en Argentina ha experimentado un crecimiento significativo en las últimas dos décadas, superando los 20 kilos por persona al año. Este aumento se debe a diversos factores, como la diferencia de precios con la carne vacuna, los avances científicos sobre las propiedades nutricionales de la carne de cerdo y un cambio en las preferencias de los consumidores.
Con precios más bajos, la carne de cerdo le gana la pulseada al asado
El precio sigue siendo el principal atractivo para los consumidores. Actualmente, el kilo de carne vacuna promedia $18.564, mientras que el pechito de cerdo se consigue a $8.944 y el pollo fresco a $4.822. Esta diferencia de precios ha llevado a que cada vez más personas opten por la carne de cerdo como una alternativa más económica.
La ciencia respalda las propiedades nutricionales de la carne porcina. Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) ha demostrado que las grasas presentes en el cerdo son saludables y comparables con las del aceite de oliva. Además, la carne porcina aporta proteínas de alto valor biológico, minerales esenciales y creatina natural, lo que la convierte en una opción atractiva para aquellos que buscan una alimentación balanceada.
Los cortes de cerdo que ahora reemplazan al asado
En respuesta al aumento de la demanda, algunos cortes de cerdo que solían destinarse a la elaboración de chacinados y fiambres ahora se venden frescos en carnicerías. El pechito de cerdo se ha convertido en uno de los cortes más populares y en una alternativa directa al tradicional asado vacuno. Las milanesas también han ganado espacio en las compras cotidianas, utilizando cortes como bola de lomo, nalga, cuadrada o cuadril.
Cerdo, carne vacuna y pollo: cuánto aumentaron los precios
Durante el año pasado, la carne vacuna aumentó un 56,8%, mientras que el cerdo subió un 29,4% y el pollo un 19,2%. A pesar de este incremento, la carne de cerdo se ha mantenido como una de las opciones más accesibles para los consumidores, contribuyendo a combatir la inflación y mantener precios estables.
El consumo de cerdo se disparó en 20 años
En las últimas dos décadas, el consumo de carne porcina en Argentina ha crecido un 171%, alcanzando los 18,89 kilos por habitante en 2025. Este aumento ha coincidido con una disminución en el consumo de carne vacuna, marcando un cambio profundo en la dieta de los argentinos. La carne de cerdo no solo es una alternativa más económica, sino que también aporta nutrientes esenciales para el desarrollo.
Crecen las importaciones de carne vacuna desde Brasil
En un escenario donde las exportaciones de carne vacuna han aumentado, Argentina ha recurrido cada vez más a la importación para regular los precios internos. El ingreso de carne vacuna desde Brasil ha permitido que los supermercados locales ofrezcan cortes a precios más bajos, como el lomo, el vacío y la nalga brasileños. Esta situación ha generado márgenes de ganancia sustanciales para las cadenas de supermercados, que compran a precios bajos y venden a precios competitivos.
En resumen, el crecimiento del consumo de carne de cerdo en Argentina se ha visto impulsado por factores como el precio, las propiedades nutricionales del producto y una mayor disponibilidad de cortes frescos. Este cambio en las preferencias de los consumidores ha llevado a un aumento significativo en el consumo de carne porcina, marcando una transformación en la dieta argentina.
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