El retorno del petróleo y el gas
En la CERAWeek 2025, la mayor conferencia mundial sobre energía, se escucha un mensaje claro y contundente: el petróleo y el gas están de vuelta. La era de los hidrocarburos tiene una larga vida por delante, y la transición hacia fuentes más amigables con el medio ambiente será más lenta de lo proyectado en años anteriores.
La visión de la Administración de Información Energética de EE.UU. y de consultoras internacionales como Wood Mackenzie coincide en que los precios del petróleo se mantendrán estables, con proyecciones que van desde US$ 66 a US$ 73 por barril en los próximos años.
¿El fin del cambio climático?
En un ambiente de euforia, se cuestiona la efectividad de las energías renovables, que representan solo un 3% a 4% de la oferta total de energía en el mundo. Según Amin Nasser, presidente de Saudi Aramco, la estrategia de transición energética actual está fracasando visiblemente, ya que no logra desplazar a gran escala a los hidrocarburos.
El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, se define como un «realista climático«, criticando las políticas de Joe Biden y defendiendo la industria del petróleo y gas como motor de la economía.
La política energética de la administración anterior, liderada por Donald Trump, ha impulsado la construcción de plantas de licuefacción de gas natural, marcando un cambio de enfoque hacia la energía convencional.
La revolución de la inteligencia artificial
En la CERAWeek 2025 también se discutió el impacto de la inteligencia artificial en el consumo energético. La implementación de la IA puede llevar a un aumento del consumo de energía entre un 20% y un 30% para finales de la década, mientras que la oferta solo crecerá al 2% anual.
Empresas líderes en tecnología como GE Vernova, Siemens Energy y Mitsubishi Power experimentan una saturación de pedidos debido a la demanda creciente de infraestructura para soportar la IA.
Conclusiones
La CERAWeek 2025 dejó en claro que el petróleo y el gas continúan siendo pilares fundamentales en el panorama energético mundial, mientras que las energías renovables enfrentan desafíos en su escala y eficiencia. La revolución de la inteligencia artificial plantea retos en términos de consumo energético y garantía de suministro. En este contexto, la planificación y la adaptación a las nuevas tecnologías serán clave para asegurar un futuro sostenible en el sector energético.
