El desafío de los sindicatos en el 2026
Comenzó un año bisagra para el movimiento obrero organizado. Por un lado, el desafío del debate de una reforma laboral en la que todos los sectores coinciden en que es necesaria. Por el otro, sostener el poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras bajo convenio colectivo, uno de los puntos donde pone la mirada el proyecto de «modernización» laboral libertario.
Es cierto que ese universo de empleados registrados pierde frente a diferentes modelos económicos que han fomentado la precarización. Pero todas estas discusiones se realizarán a su debido tiempo. Lo urgente para los sindicatos es conseguir aumentos que por lo menos emparejen a una inflación que parece estar controlada, aunque las subas en el transporte, algunos alimentos y los servicios, reflejan otra realidad al bolsillo del trabajador.
Alerta en la CGT: ¿el Gobierno vuelve a poner el techo del 1%?
Un referente de la Confederación General del Trabajo (CGT) clarificó el tema inflacionario. Explicó que «en enero del 2025, el dólar oficial estaba en 1.032 pesos; al 2 de enero pasado, cotizaba en 1.495 pesos; es decir, una suba de 463 pesos. El dólar aumentó 44,9 por ciento en un año; esa es la verdadera inflación del gobierno de Milei»
Consultado sobre la posición de la central obrera en torno a las paritarias, indicó que «solo reclamamos que sean libres, sin condicionamientos y que reflejen la situación económica que transita cada sector, cuyos dirigentes saben hasta donde exigir». Sin embargo, la preocupación entre la dirigencia gremial está latente.
Remarcó que «quien interviene en las negociaciones salariales no es la secretaría de Trabajo, sino el ministerio de Economía, que no homologaba los acuerdos por arriba el 1 por ciento, por lo que tuvimos que agudizar el ingenio y combinan aumentos porcentuales, sumas fijas no remunerativas y bonos extraordinarios para lograr mantener los ingresos». El vocero proyectó: «Si el Palacio de Hacienda puso un techo del 1 por ciento cuando el costo de vida promedió el 2 por ciento, prevemos que será un año donde se profundizará la puja distributiva».
Salarios de Camioneros, Empleados de Comercio y Bancarios
Algunos de los sindicatos más representativos como Camioneros y Empleados de Comercio vienen con acuerdos desde antes de fin de año. En el caso del sindicato liderado por Hugo Moyano, se activó una cláusula gatillo que le permitió recomponer los sueldos de todas las categorías con una suba del 4,7 por ciento más la primera cuota de 210.000 de un bono por un total de 840.000 pesos, que se liquidará en otros tres tramos. Para febrero está prevista una suba del 1 por ciento. Desde Camioneros creen que continuarán con esta negociación en línea con el IPC.
En cuanto a los mercantiles, su secretario General, Armando Cavalieri cerró una suba hasta marzo, mes en el que volverá a reunirse con las cámaras del sector. Los incrementos se aplicarán durante el primer trimestre del año y consiste en una suma no remunerativa de 100.000 pesos (40.000 existentes más 60.000 pesos) que se incorporará al básico en abril.
Entre quienes hoy tienen mejores ingresos podemos citar a la Asociación Bancaria, que hace más de dos años que pactó con las cámaras aplicar un estimativo mensual, que se revisa cada vez que el INDEC informa sobre el IPC. Hoy, el básico de la actividad está en 2.008.641,77 que tendrá una mejora en los próximos días.
Aceiteros y Carga y Descarga, entre los mejores acuerdos
Otro de los ganadores fue la Federación Aceitera y Desmotadora (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) San Lorenzo quienes consiguieron un básico de 2.344.000 pesos después de una serie de protesta que paralizaron la actividad. El titular de la Federación Aceitera, Daniel Yofra, advirtió que continuarán con esta línea de negociación y, ante la negativa empresarial «recurriremos a las huelgas, porque es nuestra herramienta para conseguir los aumentos».
En este lote también podemos ubicar a la Unión Trabajadores de Carga y Descarga de la República Argentina (UTCyDRA), que se presta a iniciar las discusiones salariales partiendo de un sueldo inicial de 1.300.000 más adicionales, mientras que en el convenio de Mercado Libre el salario promedio ronda 2.200.000. El secretario General, Daniel Vila, expresó que «más allá de las paritarias, nuestra preocupación pasa por la economía doméstica, donde vemos una fuerte caída de la producción».
Un gremio emblemático es la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que también vivió un 2025 conflictivo, pero finalmente cerró con una suba del 4,2 por ciento remunerativo más 15.000 pesos no remunerativos en enero y 25.000 pesos no remunerativos en febrero y marzo.
La UTA, Construcción y Mecánicos, retoman las discusiones
Donde hay que poner una mirada es en el transporte público. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) logró un básico de 1.682.000 pesos, pero vivió un fin de año con interrogantes por atrasos en el pago de los sueldos y la amenaza empresarial de liquidar el aguinaldo en cuotas. La amenaza de medidas de fuerza está siempre latente y volverá en breve, cuando el gremio reclama una nueva mejora en los ingresos y las cámaras exijan la suba del boleto o una recomposición de los subsidios.
Por su parte, la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) y la Unión Empleados de la Construcción y Afines (UECARA) actualizaron los salarios hasta enero, por lo que retomarán las negociaciones con las patronales en los próximos días. Según fuentes gremiales, se reclamará una compensación y una mejora, en tanto el sector no logra recuperar los puestos de trabajo perdidos por decisión del gobierno, que congeló la obra pública.
Por último, el gremio de los Mecánicos (SMATA) implementó desde hace años una negociación trimestral que se actualiza automáticamente. Los básicos hoy están en 1.633.051,18 pesos para mayor categoría y 816.537,58 para menor. En estas semanas se aplicará la cláusula gatillo en un contexto donde la producción bajó (se venden más autos, pero son importados) y hay varias terminales que dispusieron suspensiones o cancelaciones de turnos.
En resumen, el año 2026 se presenta como un desafío para los sindicatos en Argentina, donde la lucha por mantener el poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras es una prioridad. Con la inflación como telón de fondo, las negociaciones salariales se presentan como un reto en un contexto de caída de la producción y la incertidumbre económica. Los sindicatos buscan equilibrar las demandas de los trabajadores con las limitaciones impuestas por las cámaras empresariales y el gobierno, en un escenario donde la puja distributiva se intensifica.
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