Lácteos Verónica: el peso de una deuda millonaria
Un nuevo capítulo se está escribiendo por estas horas en relación con la histórica industria láctea Verónica. Si bien la empresa registra conflicto productivo desde hace meses, en las últimas horas se intensificó el reclamo de los productores de leche que entregan su materia prima a la fábrica, quienes aseguran que están quebrando por las deudas contraídas y muchos están cerrando los tambos.
Lácteos Verónica: el impacto tranqueras adentro
La empresa debe unos 60 millones de dólares en concepto de pago por la mercadería recibida, que en pesos significa una deuda total de casi 90 mil millones de pesos.
La abultada cifra representa un importante número, pero que encuentra mayor impacto tranqueras adentro. El tambo es una actividad que necesita reinversión permanente, además de ser la más cultural y tradicional de las actividades de campo, y los tamberos se mantienen con la venta diaria de leche.
Irse antes del colapso total: la decisión de productores
«Nosotros, por suerte, tomamos la decisión bastante rápido. El primer mes que escuchamos un ruido bastante certero, decidimos irnos», relató Cecilia Sedran, productora agropecuaria de San Genaro, Santa Fe.
Según explicó, los problemas comenzaron a mediados de año: «Por junio, julio, donde empezaron a estirarse cada vez más las fechas de cobro de la leche. Después llegó un momento que directamente empezaron a rebotar los cheques. Algunas fechas pagaban, otras no, y al final ya no pagaron nada».
El tambo no puede esperar
«El tambo no puede esperar, vos tenés que ordeñar todos los días. La producción se saca todos los días, no podés almacenar la leche y esperar que esto se solucione. Estamos agarrados de pies y manos», describió Sedran.
La posibilidad de reubicar la producción tampoco fue sencilla. Ante la decisión de dejar de mandar la producción a Verónica, debieron buscar otras industrias en la zona, aunque no resulte una solución sencilla, ya que las industrias tienen sus cupos establecidos para producir lácteos.
Tambos que se cierran y no vuelven a abrir
«Un tambo que se cierra no se vuelve a abrir mañana. En muchos casos ni siquiera vuelve a abrirse. Te desarmás de animales, de infraestructura, de todo un circo productivo que lleva años construir», explicó Sedran.
Además, señaló que el acceso al crédito para recomponer un tambo es extremadamente limitado. «No es que sacás un crédito a siete años para comprar vacas. Son vientres, no tienen cómo agarrarse de la garantía del bien. Los créditos son difíciles y te piden garantías que muchas veces no tenés», indicó.
Una deuda millonaria y desigual
Con base en la información que manejan los propios productores, el pasivo de la empresa es gigantesco. Son alrededor de 60 millones de dólares de deuda total. De eso, el 30% corresponde a productores. El resto se reparte entre transporte, proveedores, empleados y otros compromisos de la industria.
Promesas, espera bajo el calor y ninguna respuesta
La relación con los dueños de la empresa está completamente deteriorada. Sedran relató un intento fallido de diálogo con Alejandro Espiñeira. «Nos llegó un mensaje de que estaba en la planta. Fuimos los productores, esperamos dos horas, no nos querían atender. Cuando la mayoría se fue, recién salió y habló con dos o tres. Pidió paciencia», contó.
Uno de los puntos que más desconcierto genera entre los productores es la negativa de los dueños a desprenderse de las plantas para enfrentar las deudas. Según se sabe, hay varias empresas grandes con intenciones de comprar Verónica, y se destacan dos extranjeras y una nacional.
Un reclamo que no quiere quedar en silencio
Sedran sostuvo que los productores sienten que su drama quedó invisibilizado frente al conflicto laboral. «Nadie se acuerda de los productores. El mundo cree que el productor tiene cómo salir adelante y no: se están cerrando un montón de tambos, producciones que no se van a recuperar más», advirtió.
En resumen, la industria láctea Verónica enfrenta una crisis financiera que está llevando al cierre de numerosos tambos y generando un impacto devastador en los productores de leche. La deuda millonaria acumulada está dejando a muchos tamberos en una situación límite, sin poder cobrar por la mercadería entregada y viendo cómo años de tradición y trabajo se desmoronan. La falta de diálogo y respuestas concretas por parte de la empresa agrava la situación, mientras los productores luchan por hacer escuchar su reclamo y evitar un colapso total en el sector.
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