El debate por un nuevo "dólar turista"
En los últimos días, ha regresado la inquietud por el costo del turismo en términos de divisas y por la "competencia" que se genera entre el turismo y otras necesidades del aparato productivo, como la importación de insumos y bienes de capital para la industria. Uno de los economistas que planteó esta situación de manera más gráfica fue Carlos Melconian, quien no duda en calificar como un error –"margaritas a los chanchos", fue su expresión textual- el levantamiento del cepo para los ahorristas y turistas.
Hablando ante un auditorio de empresarios pyme, Melconian comparó la demanda minorista de dólares registrada en mayo con el saldo de la balanza comercial, y concluyó con otra frase provocadora de su acervo: "Los dólares de Vaca Muerta terminan todos en la Comuna 16, que es Miami".
Pocos días antes, su socio en la consultora Econviews, Rodolfo Santangelo, había tocado el mismo tema en el programa de streaming "Economía en off", donde opinó sobre la afirmación del ministro Toto Caputo respecto de que la abundancia de dólares de la economía permite que todos los sectores tengan acceso a las divisas y que incluso el Banco Central compre reservas.
Santangelo no solamente argumentó sobre "el desperdicio" que supone que salgan del país unos u$s10.000 millones anuales por turismo en el exterior mientras la economía todavía sigue en crisis, sino que, además, propuso que se repusiera un impuesto al turismo. "El dólar para viajar debería ser de 2.000 pesos", defendió.
Afinando el lápiz para el debate
Estas opiniones sobre la salida de dólares por turismo generaron, como suele suceder, una ola de respuestas. Pero, en todo caso, lo que pone en evidencia es que el tema sigue siendo motivo de discusión acalorada y que podría transformarse en un punto de debate en la campaña electoral. Después de todo, Melconian era en 2023 el "candidato a ministro de economía" si Patricia Bullrich llegaba a ganar la presidencia.
Lo cierto es que Melconian y Santangelo se pusieron en el centro de las críticas. Y no sólo por la discusión filosófica sobre si los dólares de la economía "son del Banco Central" o si son de todo el mercado. Ocurre que, además, hay un problema con las cuentas, que debilitan el argumento de los que quieren castigar al turismo.
Para empezar, Melconian hizo una comparación errónea: el saldo comercial de mayo no fue de u$s2.700 millones, sino de u$s3.500 millones. Y, además, el gasto por turismo tampoco fue de u$s2.600 millones, porque esa cifra es la demanda total, que incluye compra de dólares para ahorro, transferencias al exterior, pago de servicios digitales como Netflix, importaciones online como Temu y Shein y, además, pagos con tarjeta en el turismo.
El Banco Central suele hacer hincapié en que, del total de dólares que se compra en los bancos, un 70% queda depositado. Es decir, no es técnicamente una "fuga de capitales", sino que permanece en la economía.
Además, también estableció que, cuando un argentino usa su tarjeta para hacer turismo en el exterior y luego le llega el resumen, usa en promedio un 70% de dólares propios para cancelar el pago. Es decir, es un error técnico sumar los dólares del ahorro y del turismo y considerar que la totalidad de esa suma se fuga al exterior ni que haya implicado un sacrificio de reservas del BCRA.
¿Cuántos dólares cuesta el turismo?
Para poner el tema en cifras, en los primeros cinco meses del año, los gastos en dólares con tarjeta de crédito sumaron u$s3.832 millones. Pero si a esa cifra se le descuenta la compra de productos online -efecto Temu- y se contabiliza sólo el turismo propiamente dicho, entonces la salida de divisas se reduce a u$s3.340 millones.
Este número cuenta solo los dólares que se van por el turismo, pero no los que entran por los extranjeros que vienen de vacaciones a Argentina. De manera que se trata de cifras brutas, y no netas.
En contraste, las exportaciones del sector energético ascienden, en cinco meses, a u$s6.182 millones. Para utilizar la comparación que realizó Melconian, no todos los dólares de Vaca Muerta se van a Miami, sino algo más de la mitad.
Si, en cambio, la comparación se realiza entre el turismo y el saldo total de la balanza comercial, entonces la relación es mucho menor: el turismo es un 28% de los u$s11.783 millones que registra el superávit de la balanza.
Sigue siendo mucho, claro, pero es una cifra que luce pequeña en comparación con otros años, en los cuales no solo había un alto gasto turístico sino que, además, la balanza generaba déficit.
Del Mundial de Rusia 2018 a Miami
Si al turismo "puro" se le agrega el costo de las compras online y, además, las transferencias realizadas por las agencias de viaje, entonces la cifra se agranda a u$s4.413 millones en términos brutos. Aun así, sigue siendo un 29% menos que las ventas petroleras de Vaca Muerta.
En una proyección, se puede establecer que esa salida bruta -es decir, sin descontar los dólares que los extranjeros dejan en el país- llegará a u$s10.000 millones en el total del año. En contraste, el saldo de la balanza comercial podría ubicarse en torno a u$s23.000 millones, según las estimaciones que realiza el gobierno.
¿Es mucho ese gasto por turismo? Depende de con qué se lo compare. En términos internacionales, Argentina siempre ha tenido un costo alto en ese rubro, y su balanza de servicios es históricamente deficitaria.
Pero cuando se compara el momento actual con el pasado reciente, no puede concluirse que el turismo sea un problema. En 2017, por ejemplo, durante la gestión macrista -cuando el dólar era, en teoría, flotante, pero abundaban las críticas sobre atraso cambiario-, salieron u$s10.600 millones por concepto de viajes. O sea, una cifra parecida a la que se espera para este año.
Pero, a diferencia de lo que ocurre hoy, ese año la balanza comercial dio un saldo negativo de u$s8.471 millones. Y el saldo de la cuenta corriente arrojaba un déficit por un impactante 5% del PBI, lo cual derivó luego en la gran devaluación del 2018.
Ese año, por cierto, se jugó el Mundial de Rusia. Y el hecho de que el dólar hubiera pasado desde $18 en enero a $28 en junio no impidió que igualmente miles de hinchas viajaran a alentar a Messi y compañía. En todo caso, el mayor efecto causado por la devaluación fue que la barra albiceleste cantara en la Plaza Roja, ante la mirada de los moscovitas sorprendidos, "que baje el dólar, la puta que los parió…". Ese año, tanto la balanza comercial como la cuenta corriente volvieron a dar déficit.
En resumen, el debate sobre el "dólar turista" sigue vigente en Argentina, con posturas encontradas entre economistas y analistas. Aunque el turismo representa una salida importante de divisas, es fundamental analizarlo en contexto y considerar otros factores como el superávit de la balanza comercial y la situación económica del país. La discusión sobre el impacto real del turismo en la economía sigue siendo un tema relevante que podría influir en las decisiones políticas y tributarias en el futuro.
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