La polémica en la final de la Copa Libertadores
La etapa inicial de la gran final de la Copa Libertadores tuvo el protagonismo estelar del árbitro argentino Darío Herrera y de su compatriota Héctor Paletta, a cargo del VAR. La roja que no le sacaron al chileno Erick Pulgar, volante de Flamengo, fue escandalosa.
Las palabras de Federico Beligoy
“Siempre en lo más alto, orgulloso de todos ustedes. Cada logro obtenido es fruto del reiterado trabajo que vienen desarrollando. Felicitaciones, vamos por más”, sacó pecho en sus redes sociales Federico Beligoy, Director Nacional de Arbitraje de la AFA, cuando Conmebol comunicó que los jueces argentinos estarían en la final de Lima. Esas palabras, así, se le volvieron en contra.
La jugada polémica
Pero, ¿qué fue lo que pasó? Iban 32 minutos cuando Pulgar le metió un planchazo tremendo a Bruno Fuchs. Es posible que Herrera no haya visto la acción porque el juego estaba detenido con Giorgian de Arrascaeta tirado en el piso. Lo que no se comprende es la falta del llamado del VAR.
La decisión de los árbitros
El zaguero de Palmeiras se quedó largos minutos en el suelo con los tapones marcados en su tibia derecha. El patadón era evidente. Todos en el Verdao pidieron la roja. Herrera le sacó amarilla a Pulgar y se tocó varias veces su intercomunicador. Paletta no lo convocó a revisar. Tampoco hubo repeticiones claras en ese lapso. Y Herrera reanudó el duelo.
La repercusión en San Pablo
Y la polémica se terminó de abrir minutos después, cuando se emitieron las repeticiones de la jugada. El patadón quedó al descubierto. También el grosero error de Herrera, ayudado en nada por Paletta. Rápido, entonces, se hicieron tendencia en San Pablo los nombres de jueces argentinos.
En medio de la final de la Copa Libertadores, la actuación de los árbitros argentinos Darío Herrera y Héctor Paletta generó controversia y críticas por la falta de uso correcto del VAR en una jugada clave. La polémica se desató por una falta grave que no fue sancionada como correspondería, lo que afectó el desarrollo del partido y la percepción de imparcialidad en el arbitraje.
