La oposición y la convocatoria al paro general
La oposición vuelve a hacerle un favor político a Javier Milei: tras las marchas de protesta por las jubilaciones -en las que, más que debatirse los haberes previsionales, se discutió sobre la estrategia de los operativos policiales-, ahora la CGT convoca un paro general que la mayoría de los analistas considera «a destiempo».
La pasividad sindical en un marco de creciente enfrentamiento político ha sido, desde entonces, un tema de debate interno en la oposición. En la primera marcha masiva por las jubilaciones, en notorio contraste con la presencia de las hinchadas de fútbol, hubo una ausencia de columnas de la CGT, lo cual dio lugar a acusaciones de «traición».
La actitud de Hugo Moyano y las paritarias
Moyano, que ya antes había destrabado junto a Guillermo Francos en la Casa Rosada una situación conflictiva, se bajó a último momento de la marcha por los jubilados. Y acaba de prestarse otra vez a un juego que le sirve a Toto Caputo, preocupado porque no haya un «exceso» en las paritarias que pueda poner en riesgo el descenso de la inflación.
Por cierto que no se trata de una situación novedosa para la CGT: durante la gestión de Alberto Fernández, fue una constante de la política salarial oficial la advertencia sobre la precaución de no excederse en los reclamos.
El paro a contramano de los indicadores
La realidad es que, si se compara este paro general con los dos previos, ahora hay mucho menos motivación entre los popes sindicales para la medida de fuerza. Los anteriores, en enero -una fecha inusual- y luego en mayo del año pasado, contaban con una agenda cargada de temas de peso.
Hoy, en cambio, la situación luce completamente invertida: son los políticos los que quieren exacerbar la protesta y polarizar con Milei, mientras los sindicatos están negociando paritarias que, en la mayoría de los casos, les permiten una recuperación del salario.
Los libertarios y el rédito político
Lo cierto es que en el gobierno, lejos de significar una preocupación, existe la expectativa de que el paro general pueda resultar beneficioso desde el punto de vista político.
En el caso de la marcha jubilatoria, las escenas de violencia resultaron un factor que reconcilió a Milei con el votante que había reclamado una política de «mano dura» contra las manifestaciones y cortes de calles.
En el caso del paro general, se da otro fenómeno que el gobierno piensa explotar a su favor: la falta de transporte afectará a los millones de trabajadores independientes e informales.
Conclusión
En medio de un contexto político y sindical complejo, la convocatoria al paro general por parte de la CGT ha generado debate y controversia. Mientras los sindicatos negocian paritarias y los indicadores económicos muestran mejoras salariales, la medida de fuerza parece estar en desacuerdo con la realidad actual. El gobierno, por su parte, busca capitalizar esta situación para reforzar su posición política y polarizar la opinión pública.

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